Boom!!! La bomba que destruyó mis sueños

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Hay momentos en la vida que son difíciles de enfrentar, en especial cuando nos pasa algo que no esperábamos, experimentar ese rato amargo cuando ves que el mundo se te viene encima, que nada de lo que esperas resulto de la mejor manera, que tus sueños no se harán realidad y que sientes que no vale la pena volver a intentarlo o que las cosas no resultan para ti, incluso cuando sientes que tu trabajo o esfuerzo ha sido en vano, cuando te ocurre esto y mucho más, puedes estar seguro que Dios esta actuando.

Es en esos instantes cuando esperas que las cosas se den como tú lo habías planeado y anhelado siempre, se da todo lo contrario. Por ejemplo: cuando aplicas a un trabajo, no esperas que te rechacen; cuando emprendes un negocio, no esperas fracasar; cuando inicias una relación con alguien, no esperas que termine jamás; cuando todo parece ir de la mejor forma y ves que lo que esperabas esta a punto de cumplirse, ¡Boom! cae el bomba que lo destruye todo.

Pero cuando esto ocurre, superar esas circunstancias no es nada fácil y en especial porque es en esos momentos cuando el enemigo aprovecha para tener una batalla con nuestra mente, nuestro corazón y a veces con nuestro cuerpo; cuando nos sentimos frustrados, deprimidos y tristes, y sin ganas de continuar, dejamos que el enemigo nos derribe en el campo de batalla.  Por ellos debemos estar ¡Alertas!. Debemos cuidarnos del diablo, porque anda al acecho, “Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar.  Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe”. (1 Pedro 5:8-9)

Recordemos que nuestras batallas son espirituales, por esa razón es que debemos cada día pedirle a Dios que nos dé de su cobertura y protección; pero también nosotros debemos tener fe en que cada cosa que ocurre en nuestra vida tiene un propósito. Porque Dios dice: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza”. (Jeremías 29:11)

Claro está, que no somos de cera, que nuestras emociones forman parte de nosotros. Por lo que necesitamos un momento para desahogarnos, llorar y darnos el tiempo para superar la prueba, lo que no debemos hacer es hacer de esa prueba nuestro estado permanente de vida. Debemos aprender a superar y aprender de lo que nos ocurre, hay que sacudirnos y dejar de lamentarnos, debemos levantarnos en el campo de batalla. Debemos vestirnos con la armadura de Dios, “Por último, fortalézcanse con el gran poder del Señor.  Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo.  Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales.  Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza”. (Efesios 6:10-14)

Debemos empezar de nuevo la carrera, proponernos nuevos planes. No dejar de soñar, esforzarnos y ser valientes, luchar por alcanzar todo lo que anhelamos para hacer realidad cada uno de nuestros sueños. Hay que volver a intentar, así como un niño se cae muchas veces al aprender a caminar, debemos volver a levantarnos en cada caída, aprender a depender más de Dios, jamás darnos por vencidas. “Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: “No temas, yo te ayudaré.”” Isaías 41: 13

Hay que enfocarnos en lo por venir y encomendarnos todos los días de nuestra vida en las manos de Dios, porque Él jamás nos dará una prueba mayor a la que podamos soportar, ni dejará que seamos puestos a prueba por el diablo en situaciones que no seamos capaces de soportar, él pondrá un alto y nos dará las fuerzas necesarias para triunfar. “Fiel es Dios que no nos dejará ser tentados más de lo que nosotros podamos resistir”. 1 Corintios 10:13

Hoy que sientes que nada de lo que ocurre en tu vida tiene sentido, recuerda que Dios tiene el control de cada situación, los planes que él tiene para tu vida son mayores de los que puedas imaginar.  Pon siempre tu mirada en aquel que sabía tu nombre aun antes que nacieras.  Camina del lado de tu Creador, confiando que cumplirá cada una de sus promesas, verás que la tormenta pasará pronto y cambiará tu lamento en gozo.

 Con mucho cariño,

Astrid Rosales (Guatemala)