Cristianos de burbuja

Alguno de ustedes tuvo que haber visto la película de *El Niño Burbuja*, por un virus no podía verse expuesto al aire que estuviera fuera de la burbuja y por ende tampoco a las personas. Lo triste del caso es que él podía ver la vida…pero no disfrutarla porque vivía en una membrana plástica.

¿Conoces a alguien que vive en una burbuja? Una persona que vive en una burbuja *imaginaria* ha decidido vivir así quizá por diferentes cuestiones que le impiden ahora disfrutar de la plenitud de Dios; están tan cerca de Dios pero tan lejos a la vez, viven aislados de lo que Dios tiene y no pretenden salir de ella porque no han decidido perdonar y olvidar lo que los metió en esa burbuja.

En una oportunidad compartí que la palabra perdón es tan pequeña, tan fácil de escribir pero tan difícil de pronunciar.

Debes limpiar tu corazón de las cosas que te están amarrando, de las cosas que te aíslan en tu burbuja, haz una lista de esas cosas por las que sigues amarrado y pide perdón y perdona…pero también ¡quema esa lista! no puedes seguir castigándote con cosas del pasado, tienes que vivir tu presente y pensar en tu futuro, no hipoteques tu futuro.

En la Biblia nos cuentan la historia de un rey que le perdona la deuda a uno de sus siervos pues este le pide misericordia, pero este siervo no perdona a su consiervo que  le debía, incluso una cantidad menor a la que él le debía al rey. ¿Crees tú que está persona valoró la misericordia?

El perdón es una actitud del corazón, no es lo que YO SIENTO.

Recuerda que nosotros damos nuestro perdón aunque la otra persona no lo merezca, así fue como Dios al enviar a su hijo nos perdonó sin merecerlo, fuimos perdonados aun cuando no pedíamos perdón, tú decides perdonar porque no quieres vivir en una burbuja y perdonas porque es tu manera de vivir, recuerda que no perdonas según la ofensa, cuando tu no perdonas el único perjudicado eres tú.

Los que hoy somos adultos…quizá jóvenes adultos, la mayoría venimos de una generación lastimada, nuestros padres nos criaron exactamente como a ellos se les crio y piensan que está bien hacerlo así. Cuando pedimos perdón debemos hacerlo desde el corazón, recuerda que cuando no perdonamos nos estamos condenando a nosotros mismos, ya que el Padre tampoco nos perdonará.

Toma nota, el perdón no es una disculpa, el perdón no es fe tampoco *es que si perdono entonces Dios me bendice* -claro que quiere bendecirte pero no es un trueque, el perdón es OBEDIENCIA. Cuando perdones nunca digas *te perdono, pero es la primera que me haces* muchas veces escuchamos eso inclusive de nuestros padres. Cuando no extendemos el perdón de corazón juzgamos a los demás por sus acciones pero no queremos que nos juzguen por las motivaciones.

Si ya tomaste la decisión de perdonar debes quitar esas maletas cargadas de tu corazón, quita tú el dolor del alma, si la otra persona decide quedarse con la carga, esa persona le dará cuentas a Dios; pero tú no mereces vivir en una burbuja, en la membrana de rencor por no poder perdonar.

Debes tomar la decisión de ser una persona sincera, no vivir con hipocresía, el infierno está lleno de gente sincera…sinceramente equivocada.

Dios no hace justicia para que estés contento, *yo perdono si lo siento* ese sentir disfrazado de la voluntad de Dios; la voluntad de Dios es que seamos libres, que vivamos fuera de la burbuja, que no llevemos membranas de amargura y rencor.

Perdona, esa es mi invitación para ti y que vivas la vida que Dios tiene para ti plenamente fuera de la burbuja.

Un abrazo al corazón.

Silvia R. de León, Guatemala

Agosto 2017