Cuidado con los virus

¿Cuántas veces has dejado de hacer lo que Dios te puso en tu corazón?

¿Cuántas veces abandonamos nuestros sueños?

¿Cuántas veces nos alejamos del propósito que Dios estableció para nosotros?

Muchas veces dejamos que malos pensamientos, temores, personas, y muchas más situaciones en la vida nos aleje del propósito y del llamado que Dios nos entregó a nosotros. A eso le he llamado virus.

¿Pero qué es un VIRUS?

  1. Microorganismo que se reproduce en las células de un organismo y causa enfermedades.
  2. En computadoras programa que se introduce en una computadora y destruye su información.

Hay  veces que usamos la computadora y sin querer abrimos un link y este a su vez es un virus y ese virus daña toda la información que teníamos o por otra parte cuantos virus entran a nuestros cuerpos y nos enferman y debilitan.

Pues así mismo el enemigo hace en nosotros, él solo necesita inyectar un pequeño virus (malos pensamientos, envidia, coraje, traer nuestro pasado, etc.) para debilitarnos, para cansarnos, y muchas veces hasta apartarnos de lo que Dios ha dicho de nosotros. El enemigo sabe lo que hace, él conoce nuestras debilidades. Pero tenemos que saber que Dios es más grande que él y que Dios tiene todo el poder para vencerlo.

Quiero que pienses en algo, así como cuando la computadora es infectada de virus, podemos llevarla a un técnico y es arreglada; muchas veces pueden salvar los programas en ella otras veces cuando los virus entran a nuestro cuerpo, tenemos que ir al médico para saber cómo atacar el virus, así mismos es Dios con nosotros él puede sacar, arreglar, sanar, limpiar y restaurar el virus inyectado en nosotros (envidia, malos pensamientos, frustraciones, pasado, etc.) y  lo mejor de todo que él puede salvar y limpiar nuestro corazón de toda impureza. Jesús murió para salvarnos, limpiarnos de todo virus que hay en nosotros, con su sangre nos limpió y nos salvó.

Isaías 53; 4-5 dice: Él mismo cargó con nuestras enfermedades y llevó nuestros dolores; y nosotros lo consideramos como herido, azotado y humillado por Elohim. Pero Él fue traspasado por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados. El precio de nuestra paz cayó sobre él, y por sus heridas fuimos sanados.

Su palabra es verdadera y real porque él pagó un alto precio por ti y por mí. Así que no permitamos que pequeños virus quiten el gozo y nos aparten del propósito.  Vayamos ante su presencia para que él y únicamente él pueda arreglar y eliminar el virus que hay dentro de nosotros. Todavía estamos a tiempo para continuar con lo que él nos entregó y culminar con éxito para su Gloria.

Les amo y deseo muchas bendiciones.

Rebeca Vasquez, Colorado Springs

Julio 2017