La evaluación del año

salmos 5110

Termina un año más y es cuando te encuentras en el momento de tu evaluación anual ya sea de tu vida personal como de tus logros alcanzados .

 Diagnosticas si alcanzaste tus metas o dejaste alguna pendiente y que fue lo que te impidió alcanzarla… reconoces los errores cometidos y los dolores vívidos… evalúas todo lo que materialmente pudiste alcanzar y lo que llegó a llenar tu vida…pero algo que a veces evitamos evaluar con detalle es en qué condición inició el año tu corazón y cómo terminó.

Vino a mí ese momento de evaluación, ese instante en que todo se paralizó en mi mente y algo me decía “¿Ya te diste cuenta porqué has pasado todo lo que has vívido?”, y de repente vienen a mí; recuerdos de pruebas que pasé.

Nuestro corazón es esa parte frágil de nosotros, ese vaso que forma parte de esa vajilla fina que cuidamos en una vitrina para que nadie lo toque. Ese vaso delicado casi siempre está guardado porque no queremos exponerlo a que llegue una visita y al dárselo lo pueda dañar, o bien se raye, raje  o quiebre y que quede sensible a un nuevo uso o inservible.

Nosotros somos parte de la vajilla de Dios y nuestro corazón es ese vaso guardado en su vitrina. Nosotros cuidamos el vaso, pero existen las ocasiones en que sin darnos cuenta o pedirnos permiso alguien más de la familia o alguna visita de confianza llega  y usa el vaso; tú te das cuenta de esa acción hasta que ves el vaso sobre la mesa. Lo mismo sucede con nuestro vaso (nuestro corazón), sabemos que está guardado en ese mueble “donde nadie puede tocarlo”, pero que sin darnos cuenta nosotros mismos se lo damos en uso a personas o situaciones que pueden llevarnos a sufrir un rayón o hasta una ruptura total. Y hasta el momento que lo vemos sobre la mesa rayado o en el lavaplatos medio roto nos damos cuenta que no debimos permitir que pasara, somos nosotras las que lo exponemos, pero es allí cuando Jesús…el maestro restaurador aparece.

Dios se encarga de crear un corazón nuevo, perfecto, como maestro reconstructor sabe que al hacer de nuevo el vaso se exhibirá en su mueble nuevamente como si nunca hubiera sido mal usado.

Me he puesto analizar y recordar todas esas ocasiones que nos causan desilusión, desamor, falta de recursos, debilidad,  quebrantos de salud, etc., en ése momento escuché un susurro en mi interior y me di cuenta que aunque reclamaba muchas cosas, otras más las agradecía, y cuando en un momento me quebrantaba con amigos…al final siempre decía “no importa todo es parte de un proceso”, Dios permitió que me fuera quebrantando poco a poco y cuando llegó el instante en que clamé por su ayuda Él se encargó de restaurar cada de una de las partes rotas de mi corazón que permití en algún momento quebrar.

Puede que mucho de tus sueños o metas no se hayan cumplido aún, pero son parte del proceso que Dios tiene escrito para ti,  como obra en sus manos Él está moldeando ese futuro anhelado por ti en base a su voluntad. Déjate moldear por él.

La Biblia nos dice así

“Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles.
Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.” (2 Timoteo 2:20-21).

Si eres persistente y dejas que Dios te moldee te convertirás en ese utensilio brillante, refinado y de uso importante a la mesa de Dios, Él cuidará siempre y te guardará como su tesoro preciado.

Que en medio de este nuevo comienzo tu declaración sea: – “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu. Salmos 51:10” -, déjate moldear y da gracias por cada instante que te toca vivir te aseguro que eso enriquecerá aún más la belleza que hay en ti, todo es parte de un proceso y  la reconstrucción del vaso será para que seas eso y más de lo que has anhelado ser.

Bendiciones,

Mónica Súchite

Guatemala