Mi vida es una telenovela

Frases-51

Tengo un año de vivir fuera de mi país y el proceso de acoplarme ha sido largo, obtener toda la papelería y documentación necesaria para poder realizar cualquier trámite requiere tiempo. Durante mi espera el tiempo caminaba despacio tanto que llegué a aburrirme de la rutina en casa todos los días.

Así que, un día tratando de “invertir” mi tiempo en algo encendí el televisor y encontré una novela, ¡sí! Una novela que me llamó la atención…Aclarando que yo siempre he sido de la idea que las novelas no me gustan por todo el drama que se vive y lo largas que son… en fin, empecé a verla y cada día me emocionaba más y más hasta al punto que en menos de un mes yo estaba bien identificada con los personajes, si ellos peleaban yo me enojaba, si pasaba algo triste en la novela yo lloraba. Etc. etc., no sé, si tú has sentido esto viendo alguna novela.

Con el transcurso de los días fue tanto mi afán por mi novela que mi esposo no podía hablarme en el momento de mi novela, porque no quería perderme ni un segundo de lo que iba a pasar. ¿Pero sabes? Siempre había algo en mi corazón que me hacía preguntarme, ¿Será malo ver novelas? Y obviamente me respondía: no creo no tiene nada malo, igual es solo entretenimiento mientras se pasan mis días y obtengo todos mis papeles.

En esos días era tan intenso lo que estaba pasando en la telenovela que empecé a tener sueños, ¡si! Sueños donde yo era la protagonista y vivía el romance… cada día que despertaba me sentía tan culpable, sentía que le estaba siendo infiel a mi esposo en los sueños… No necesitas ser infiel físicamente; con tan solo ver a alguien (en mi caso soñar) puedes ser infiel a tu pareja. Como dice la palabra de Dios…”Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón.” (Mateo 5:28 LA).

Yo sentía que estaba cometiendo adulterio en mi corazón y todos estos sentimientos, sueños y deseos venían con tan solo el hecho de ver una telenovela de una hora diaria, es por eso que es tan importante para el Señor lo que vemos porque…”La lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz”. (Mateo 6:22 LA).

No solo estaba siendo “infiel” a mi esposo, sino que no estaba cumpliendo su palabra donde nos dice que: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” (Filipenses 4:8 RVR1960).  Hermoso versículo con el cual despertaba todos los días en mi mente, y no sabía porque…. Pero Dios estaba hablando a mi corazón de que algo que parecía “inofensivo” me estaba consumiendo y causando daño a mí matrimonio.

¿Te preguntarás como una simple novela puede causar daño a mi matrimonio?, simple y sencillamente estaba abriéndole puertas al enemigo a través de la ventana de mi alma (mis ojos) que todo ese tipo de pecados, pasiones, deseos, etc. etc. que se viven en las telenovelas entraran a mi corazón (siembra), para luego tener el deseo o los pensamientos (cosecha) que me podía llevar al pecado. (Que es lo que exactamente estaba buscando el enemigo), porque estaba empezando a tener problemas con mi esposo, y ni entendía porque yo estaba actuando así.

El enemigo siempre está buscando el espacio más pequeño para poder filtrarse en nuestras vidas y desviarnos del plan de Dios, por eso es tan importante que aprendamos a reconocer la voz de Dios cuando habla a nuestro corazón para librarnos de caer en las garras del enemigo.

Bien dice la palabra de Dios: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir” (Juan 10:10a RVR1960).  Y era lo que estaba haciendo en mí a través de todos esos sentimientos encontrados que estaba surgiendo. Me puse en oración preguntándole a Dios porque estaba teniendo esa clase de sueños y pensamientos, fui a su palabra y encontré su respuesta:

“¿Qué es lo que causa las disputas y las peleas entre ustedes? ¿Acaso no surgen de los malos deseos que combaten en su interior? Desean lo que no tienen, entonces traman y hasta matan para conseguirlo. Envidian lo que otros tienen, pero no pueden obtenerlo, por eso luchan y les hacen la guerra para quitárselo…

¡Adúlteros! ¿No se dan cuenta de que la amistad con el mundo los convierte en enemigos de Dios? Lo repito: si alguien quiere ser amigo del mundo, se hace enemigo de Dios.  ¿Acaso piensan que las Escrituras no significan nada? Ellas dicen que Dios desea fervientemente que el espíritu que puso dentro de nosotros le sea fiel.  Y él da gracia con generosidad… Así que humíllense delante de Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes. Lávense las manos, pecadores; purifiquen su corazón, porque su lealtad está dividida entre Dios y el mundo”. (Santiago 4 1-4 NTV).

Así que en ese momento corte de raíz toda relación que estaba haciendo con el mundo, porque no quería ser enemiga de Dios, al contrario, por su gracia soy llamada hija de Dios y vivo tratando de agradarlo en todo cada día, perseverando en mi carrera.

Así que tome la decisión y me siento con paz de haberle cerrado la puerta al enemigo en sus narices.

¿Cuál es tu decisión?…

Con mucho cariño,

Agueda Borrasca,

Buffalo NY