Palabras con poder

Creo que muchas veces no dimensionamos que lo que le decimos a las demás personas o inclusive a nosotros mismos son “profecías” de lo que queremos que les pase o como queremos que se sientan.

Si en un salón de clases la maestra motiva a los alumnos con palabras como “bien hecho campeón” o“princesa qué linda tu tarea” ese niño o niña estará motivadísimo para todo lo que tenga que hacer, inclusive canta o tararea su canción favorita porque le dieron las palabras adecuadas al hacer algo bien…pero cuando las cosas se hacen mal usualmente la mayoría de veces escuchamos palabras como “sos inútil»… ¿Acaso no podes hacer nada bien? y muchas veces esas palabras tienen repercusión en nuestras vidas.

Es como si el amor se enfriara y la maldad se multiplicara, se nos hace más fácil decir lo negativo de alguien o de algo y se nos olvida que en los pequeños detalles están los pequeños actos de amor que llenan de positivismo la vida de una persona.

Un ejemplo muy claro es cuando quieres hacer algo por alguien a quien amas, digamos que quieres preparar el mejor desayuno para esta persona y cuando se lo llevas a la cama ésta persona se alegra y te da las gracias pero solo entra a la cocina y ve el desastre que hiciste y empieza a decir cosas como “¿De qué me sirve que me lleves el desayuno a la cama si esto es un desastre?, ¿Acaso nunca viste como cocinaba yo?… Y ese pequeño detalle se convirtió en la guerra de Troya en cuestión de segundos ante algo que tiene solución.

Podría seguir enumerando ejemplos pero creo que tú; ahorita ya tienes varios momentos que se vinieron a tu mente, porque los has vivido,  tal vez algo que sucedió con tus papás, con tus hermanos, con algún amigo o maestro, puede haberte ocurrido con quien menos pensabas pero con alguien que amas, que quieres y que aprecias.

Muchas veces he leído y en un par de veces lo he pensado y dicho…”preferiría un golpe que me dolería por un momento a las palabras que me dolerán por mucho tiempo” a veces se nos hace injusto como reaccionan las personas, las actitudes que toman y aunque a veces tenemos que ponernos en su lugar es cuando tenemos que determinar algo… ¿Tomo la misma actitud que él o ella tuvo hacia mí?, ¿Usaría las mismas palabras que él o ella usaron contra mí? Cuando me pongo a pensar en que como humanos haríamos exactamente lo mismo…tengo que pensar en cómo reaccionaría Jesús y se me viene a la mente esa frase de “¿QUÉ HARÍA JESÚS EN MI LUGAR?”; recordemos que Jesús fue atacado, fue perseguido, ofendido con palabras, actos físicos que dañaban a su persona y no reaccionó con ira, Él pudo haber dicho que esa personas fuera consumida en ese instante pero no…Él amó, soportó, perdonó y habló siempre con sabiduría, sus respuestas siempre fueron “diplomáticas”.

Cuando empecé a escribir éste pequeño tema, estaba pasando precisamente por un momento así y aunque mi actitud fue la de sentirme molesta por lo que me acababan de decir, tuve que tomar un momento para respirar, para pedirle a Dios que me diera paz y fue como llegó esta canción que te comparto

Tenemos que tener mucho cuidado al hablar ya que las palabras que salen de nuestra boca condenan o bendicen la vida de las personas pero también si son palabras que han sido dichas en nuestra contra tenemos que entender que el problema no es solo que nos ofendimos con lo que nos dijeron, sino que nos creímos esa mentira que han dicho sobre nosotros.

Me gusta leer a Joel Osteen porque en cada palabra que sale de su boca vienen palabras de aliento, te anima a motivarte a ti mismo, de verte en el espejo y decirte a ti mismo las cosas grandes que vas a alcanzar, para poder ser lo que Dios quiere que seas tienes que creer en ti mismo primero, tienes que dejar atrás lo que dijeron sobre ti, tienes que perdonar y tienes que tomar la actitud de Jesús. Cada vez que escuches algo negativo sobre alguien, escoge separarte de esa conversación, cada vez que te digan algo que te lastimó, analiza lo que te han dicho, cambia lo que tengas que cambiar pero no hagas esas palabras realidad en tu vida. Pide perdón, cambia de actitud y decide quedarte con lo que te hace más fuerte, con lo que hace que tu vida sea bendecida y desecha lo malo, y siempre siempre ama a tu prójimo

Recuerda las palabras tienen poder…para bien o para mal.

“¡Entonces refrena tu lengua de hablar el mal y tus labios de decir mentiras! Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y esfuérzate por mantenerla.” (Salmos 34:13-14)

Un abrazo al corazón

Silvia Rodríguez

-Guatemala-