Una vida de preparación

Sigamos aprendiendo cómo se formó la vida del hombre que era de acuerdo con la voluntad de Dios… Hoy aprenderemos que la preparación que Dios nos da, viene desde nuestra infancia, en la familia, donde nuestra personalidad es formada.

Dios en su Palabra dice que: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones”. (Jeremías 1:5)… O sea que desde antes de nacer, Él sabe de nuestra existencia y tiene planes de bien para nosotras, lo que nos queda es buscar en donde nos quiere como protagonistas de su reino.

Dios tenía planes para David desde antes que naciera, aquel muchacho que cuidaba ovejas en el campo, el que se pasaba horas y horas escribiendo Salmos, el hermano menor, que no despertaba interés en sus hermanos y en nadie más… Pero, Dios tenía planes de bien y cada detalle había sido cuidadosamente planificado de parte de Él para el joven pastor. David ni enterado de esos proyectos de su gran Dios, a quien adoraba y alababa a solas en el campo. Uno de los más famosos Salmos, el Salmo 23 dice: “Jehová es mi pastor nada me faltará”… Él se inspiraba y podemos observar que tenía confianza y fe en su creador.

Cuando los problemas, depresión o frustración lleguen a nuestras vidas, imitemos a David, cantemos o escribamos Salmos, alabemos a Dios en todo momento, no importando la cantidad de problemas que tengamos, hagamos que nuestra mente aumente nuestra fe. Dios nos prepara a través de los problemas, maduramos con cada situación difícil que enfrentamos, por eso, valoremos y agradezcamos siempre, los planes que Él tiene para nosotras.

En la familia de David, nadie se había percatado del gran valor que Dios le daba, sin importar que solo cuidara ovejas. Una de las mejores preparaciones para la vida, en aquella época era efectivamente esa; cuidar ovejas, era un trabajo muy complicado, ya que debían de tener mucha paciencia y un cuidado muy especial con los animales.

Era un trabajo personalizado, (digámoslo así). Formaba hombres de bien, con valores y principios, despertaba el amor al prójimo y el ayudar a otros. Los grandes personajes de la Biblia fueron pastores de ovejas. Moisés cuidó 40 años ovejas, aunque su lengua no era muy fluida para hablar, Dios lo estaba preparando para dirigir a una nación en el desierto… recordemos el Éxodo

Cuidando ovejas aprendían a tener paciencia, a cuidar con mucho amor a esos indefensos animales torpes y dependientes de un humano para sobrevivir, carecen de cuernos o algún tipo de defensa, no están diseñados para matar o bien para atrapar su presa y comerla, son muy vulnerables y necesitan un cuidado constante de su pastor.

Qué lindo es saber que nosotras tenemos un pastor que dio su vida por nosotras en la cruz, hace más de 2,000 años. Fue un pastor como ningún otro haya existido.

Dio su vida, resucitó y hoy está a la diestra del Padre, preparando nuestra morada celestial. Y aun así, nos mandó al consolador, quien vela por nosotras las 24 horas. No puede haber otro amor de tan alta calidad para el ser humano como el de Jesús de Nazaret.

Con el amor de Cristo,

Lesbia de Tobías, Guatemala

Bella por gracia