Siendo una buena “amiga”

“Martina y Cecilia eran dos niñas de quince años, con personalidades totalmente diferentes, una era extrovertida y la otra era bastante tímida. Martina vivía con su familia en una casa que no les pertenecía, ella siempre supo que un día tendrían que mudarse, pero no sabía que ese día estaba más cerca de lo que creía.

Llegó el día de cambiarse de casa; Martina siempre fue muy social pero en realidad no quería mudarse, pues tenía muchos amigos en el lugar donde vivía, pero sabía que algo nuevo estaba por ocurrir, y trato de mantener una actitud positiva en cuanto al proceso de la mudanza. Martina y su familia se instalaron en su nueva casa, Cecilia ahora era vecina de la que iba a ser su amiga inseparable.

Un día después de haberse instalado en la casa nueva, Martina quería conocer a sus nuevos vecinos y empezar a socializar; como era su costumbre, sin embargo, no tenía idea de que su vecina era Cecilia.  Martina les dijo a sus hermanos que fueran a visitar a sus nuevos vecinos, pero sus hermanos preferían ir a jugar fútbol, así que Martina preparó unas galletas para ir a conocer a sus nuevos vecinos ella sola.

Martina tocó la puerta de la casa donde vivían sus nuevos vecinos, una casa bastante modesta, la abuelita de Cecilia abrió la puerta y recibió muy cordialmente a Martina, y por su puesto a las galletas que ella llevaba, rápidamente llamó a su nieta pues de alguna manera le entusiasmaba saber que Cecilia podría tener una amiga, pues estaba consciente de los problemas que tenia Cecilia para relacionarse con los demás niños y niñas de su edad; después del divorcio de sus padres.

Cecilia se acercó a la sala, pues escuchaba que dos personas estaban platicando. Cecilia acércate-dijo su abuela. Con un poco de miedo, Cecilia se acerco. Cecilia y Martina se saludaron. Martina inmediatamente empezó a platicar con Cecilia de todas las cosas que podían hacer ahora que eran vecinas.

Los días pasaban, mientras tanto Cecilia y Martina cada vez se relacionaban más, había semanas que pasaban juntas prácticamente todos los días, unos días en casa de Martina y otros en casa de Cecilia. Martina como era tan social tenía varias invitaciones para fiestas y siempre se llevaba a Cecilia, aunque ella no fuera muy social. Poco a poco empezaron a realizar un sinfín de actividades juntas, eran prácticamente inseparables, se aconsejaban mutuamente, reían y lloraban juntas; incluso cuando cumplieron dieciocho decidieron ir a la misma universidad pero diferentes carreras, pues sus intereses personales eran bastante diferentes.

Estando en la universidad Martina se enamoró de un compañero de su clase; quien se convirtió en su novio rápidamente; Cecilia también conoció a un compañero que llamaba su atención y empezaron a salir. En realidad Martina había ayudado mucho a Cecilia con su carácter, incluso con la situación de divorcio entre sus padres, realmente Martina había sido una muy buena amiga; siempre fue auténtica y transparente con Cecilia, y por supuesto que se pelearon un par de veces porque no siempre estuvieron de acuerdo una con la otra, pero afortunadamente eran lo suficientemente maduras y resolvían sus problemas la mayoría del tiempo.

En Marzo era el cumpleaños de Martina, y Cecilia deseaba hacerle una fiesta sorpresa, el novio de Martina le ofreció ayuda a Cecilia para poder realizar dicha sorpresa. Cecilia estaba muy emocionada planeando la sorpresa para su amiga, una semana antes del cumpleaños de Martina; Cecilia recibió un correo, ya que ella había aplicado para una beca en una universidad en Alemania anteriormente, el correo no era nada más ni nada menos que la aprobación de dicha aplicación.

Cecilia tenía que irse de Guatemala hasta Alemania para poder cumplir sus sueño de estudiar en el extranjero, pero estaba asustada, pues prácticamente creía que sin Martina no podría desenvolverse por sí sola. Martina siendo una buena amiga siempre apoyo a Cecilia, y la ayudó con sus inseguridades. Cecilia acepto irse y cumplir su sueño de estudiar en el extranjero.

Cecilia viajo a final de año para empezar sus estudios en Alemania, los primeros meses fueron muy duros para ella, pues se sentía lejos de su amiga y familia, varias veces pensaba en renunciar a su beca. A pesar de la distancia estas dos amigas seguían comunicándose, y Martina siempre le daba ánimos a Cecilia y todas las noches oraba por su amiga para que resistiera el cambio.

Con el tiempo Cecilia empezó acostumbrase a ese nuevo país, y a socializar con las personas que la rodeaban, tenía amigas y amigos nuevos; pero ninguno se le parecía a Martina. Lo bueno es que Cecilia nunca la olvidó; hoy en día Martina y Cecilia siguen comunicándose y hasta la fecha su amistad permanece.

Muchas veces estamos tan ocupadas con otros asuntos, que no sabemos valorar nuestras amistades, Martina en cambio  siempre supo ser  una buena amiga, a pesar de la distancia. No existe una fórmula secreta o mágica para ser la amiga perfecta de alguien más, pueden existir muchos consejos en internet de cómo se comportan las buenas amigas; pero somos humanos y cometemos errores, lo más importante es que realmente aprovechemos y disfrutemos a nuestros amigos, sabiéndolos valorar; a pesar de la distancia.

“En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia.” Proverbios 17:17

Con Cariño,

Lola Sanchez, Guatemala