¿Te has puesto a pensar si se acaba el tiempo? (Parte II)

Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito… ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! (Romanos 10:13-15).

Que no importaría si nos encadenan y sufrimos fuertes tormentas en el mar, si Él tendría cuidado de nosotras siempre, que no tuviéramos miedo si una serpiente venenosa nos mordiera; no moriríamos, porque daríamos testimonio de un Dios que hace milagros y que creemos que es Fiel y Verdadero… Que no importaría si nos maltratan físicamente como a él (Pablo), que hasta lo dieron por muerto, al quedar inconsciente de la golpiza que sufrió, que no importarían las amenazas de muerte… Si con más ganas predicaría de las buenas nuevas.

“Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. (Gálatas 1:10).

Al escribir este artículo no es mi deseo que se sientan mal, sino que, se sientan motivadas para no dejar pasar oportunidad de hablar del amor de Dios. Hoy morirán más de 200,000 personas alrededor del mundo y no sabemos a dónde llegarán. Salgamos de la zona de confort, porque será el Señor Jesús quien hará la obra, ¡digamos adiós a la comodidad!.. Nosotras tenemos la respuesta para el que busca ayuda. A veces creemos que la gente no quiere hablar de la eternidad, pero esa es una gran mentira del enemigo. ¿Crees que debería volverse una prioridad para nuestras vidas alcanzar a cuantas almas sea posible?.

En el momento que hablemos con alguien podemos hacer las siguientes preguntas.

  • ¿Saben que hay después de la muerte?
  • ¿Qué piensa que hay del otro lado cuando partamos de la tierra?
  • ¿Si muere hoy a dónde va?
  • ¿Qué tan bueno es usted para las direcciones? Porque… ¿Cómo puedo llegar al cielo?

Con ese tipo de preguntas podemos empezar y poner en práctica “La Gran Comisión” Así que, con toda la energía que podamos tener, vamos y agrademos a nuestro buen Dios. Recuerda, el tiempo se acaba, o nos vamos con el Rey de reyes por la eternidad, o vamos al sufrimiento eterno. Confiemos siempre que Jesús es nuestro Rey y Señor, aleja toda distracción que impida servirle con pasión. Solo hay una oportunidad de elegir donde vivir nuestra eternidad. Deseo que tengan las mejores experiencias compartiendo de Jesús nuestro Salvador.

Con el amor de Cristo,

Lesbia de Tobías

Guatemala

Septiembre 2017