Tengo la figura perfecta

“Como señoritas es tan normal que muchos días no estemos conformes con nuestro cuerpo, a veces demasiado delgadas otras un poco pasadas del peso que deberíamos tener. Todas queremos tener la figura perfecta que la sociedad nos muestra.

Generalmente los cuerpos esculturales de las modelos son los que a cualquier jovencita nos gustaría tener; pero sabemos que tales cuerpos han pasado por alguna clase de operación, y muchas veces no contamos con los recursos para poder realizarnos dichas operaciones entonces recurrimos a otros métodos; muchos de ellos bastante peligrosos.

Los métodos a los cuales me refiero, es que muchas veces con tal de bajar de peso y vernos “bien”; empezamos a dejar de comer, esto no es solo un mal hábito; puede convertirse en una enfermedad, puede convertiste en anorexia, y no estoy exagerando. Un día no desayunas, al otro no desayunas ni almuerzas y poco a poco va a llegar el día en que solo quieras beber agua y no comer “para no engordar.”

De acuerdo con varios estudios realizados la anorexia es un trastorno alimenticio por el cual la persona afectada se niega a comer, su peso disminuye y aún así la persona sigue percibiéndose como “gorda”; esto afecta fuertemente su salud incluso puede causarle la muerte.

Cuando hablamos de anorexia, no nos podemos olvidar de la bulimia. La bulimia es otro trastorno alimenticio en el cual la persona afectada come demasiado y después se provoca el vómito, o toma laxantes.  El 90% de los casos de bulimia y anorexia están conformados por mujeres.

Pero les cuento algo; en la antigüedad existió una mujer muy hermosa sin necesidad de cirugías plásticas, mucho menos de padecer alguna de estas enfermedades. La historia de esta mujer es un historia real y en lo personal a mi me impacta mucho.

Hace muchísimos años en el en el Medio Oriente, el Rey de Persia; Asuero era su nombre, estaba celebrando con sus gobernadores y príncipes y quería presentarles a su bella esposa, la Reina Vasti; pero ella no quiso responder la petición de su esposo. El rey se enojó mucho y decidió que la reina no iba a presentarse nunca más ante él.

Ahora el rey no tenía esposa, y sus consejeros tenían que buscar una nueva reina; ellos salieron a buscar a las jóvenes más guapas para poder prepararlas y que el rey pudiera escoger alguna. Lo que más les importaba a los consejeros era complacer al rey así que se fijaban en todos los detalles, pues la nueva reina debía contar con todo lo necesario para poder ocupar dicha posición.

Muchas jóvenes fueron seleccionadas, incluyendo a una huérfana llamada Ester; ella había sido criada por un su familiar llamado Mardoqueo. Las jóvenes seleccionadas tenían que irse para poder preparase durante un año para ser reinas. Antes de que se llevaran a Ester Mardoqueo le advirtió que no dijera que era israelita, hasta que él le dijera, y Ester obedeció.

Después de un tiempo de preparación, el rey debía escoger a su nueva esposa, observó a todas las jóvenes lindas y escogió a Ester; pues además de ser hermosa había cierta gracia en ella la cual la hizo especial delante del rey. Ester se convirtió en la esposa del Rey Asuero.

Un día Mardoqueo llegó al palacio a contarle a Ester un complot que se estaba organizando en contra del Rey Asuero, Esther rápidamente le aviso a su esposo y de esta manera lo salvó. No paso mucho tiempo para que Mardoqueo le volviera a dar una mala noticia a la Reina Ester; había un hombre muy malo llamado Aman y quería matar a todos los israelitas.

Ester ya era una reina, tenía todas las comodidades que cualquiera pudiera desear, no necesitaba complicarse la vida entrometiéndose en los asuntos de Aman, sin embargo decidió arriesgarse como una reina valiente; no le importaba morir con tal de salvar a su pueblo. Ester se puso a orar y también puso a todos a orar. Después organizó un banquete para su esposo, y le contó acerca de su origen israelita y de los planes malvados de Aman. El rey mando a castigar a Aman y condecoró a Mardoqueo.”

Más allá de la belleza física de Ester, ella poseía una gracia especial que solo Dios puede dar, ella siempre fue obediente y no expuso su cuerpo para verse más bonita o más delgada como hoy en día hemos hecho muchas.

Ya es tiempo de que nos demos cuenta que tener la figura perfecta no es lo mejor que nos puede pasar, ya es tiempo de que nos empecemos a valorar y aceptar tal cual somos; no es malo comer saludablemente ni mucho menos hacer ejerció; sin embargo debemos ser cuidadosas con ella y tomar en cuenta que nuestro cuerpo también pertenece a Dios y que todas poseemos defectos pero enfoquémonos en nuestras virtudes porque todas tenemos más de una.

“Pero el Señor dijo a Samuel: No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura,   porque lo he desechado; pues Dios ve no como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazón.”  1 Samuel 16:7

Con cariño,

Kimberly Sánchez, Guatemala