Tomando decisiones

Frases-33

Nací en un país bello, lleno de colores, culturas, paisajes maravillosos y de comida deliciosa. Me siento muy agradecida con Dios por haberme permitido nacer en  ésta tierra bendita, sin embargo en estos últimos días tristemente; Guatemala está pasando por una situación difícil en el tema de la política, que me ha hecho tener muchas interrogantes, y mi cabeza se hace esta pregunta ¿Qué puedo aprender yo de todo esto?.

Al preguntarme esto, he descubierto mensajes muy impactantes que; como hija de Dios quiero aplicar en mi vida. Lo primero es a no juzgar, no debo juzgar lo que otros hayan hecho, eso le corresponde a Dios, pero si puedo aprender de los errores de otros para no cometer los mismos. Y cuando pienso en todo esto, viene a mi mente la lección más importante para mi vida: nunca olvides tus principios y valores.

Así que comencé a indagar más sobre mis propios principios y valores. Y me he cuestionado diciendo, ¿Cómo podría yo verme involucrada en éste tipo de situaciones que pongan en peligro mis credos, valores, fundamentos y razonamiento? ¿Qué decisiones tomaría? ¿Por qué tomaría esas decisiones?.

Y cuando pensé en ello, y vi muy dentro de mi corazón me di cuenta que la respuesta era simple, mientras Dios gobierne mi vida, y mi vida este cimentada en Él, entonces mis decisiones irán guiadas por Dios, lo cual significa que buscaré agradarle. Claro muchas de las decisiones de mi vida tal vez nunca se vean dentro de un entorno político, pero cada día tomo decisiones que aunque otros no las vean Dios sí. Y son esas decisiones que muchas veces no les prestamos atención, las que, o nos acercan más a Dios o nos llevan por el camino equivocado.

Pienso en un personaje bíblico que siempre me ha impactado, por que mostro como su integridad se reflejaba en las decisiones más “insignificantes”, si así lo podemos describir, pero que al final de sus días fueron las que hicieron una diferencia significativa y que lo llevaron incluso a ser de gran influencia para el país en dónde se encontraba…

Daniel, fue un joven extraordinario, aún siendo muy joven, estando lejos de su tierra, separado de su familia, tomó decisiones muy difíciles para alguien de su edad, pero muy radicales; decisiones que incluso lo llevaron hasta ser echado en un foso lleno de leones. Pero ¿Qué lo llevó a tomar éstas decisiones? Bueno el estaba cimentado en Dios y esto significaba que buscaba agradar a Dios antes que a los hombres.

Daniel 1:8 Pero Daniel se propuso no contaminarse con la comida y el vino del rey, así que le pidió al jefe de oficiales que no lo obligara a contaminarse.”

Daniel propuso en su corazón agradar a Dios. Daniel era un extraño en un país nuevo para él, lejos de quienes le conocían, pero Daniel eligió honrar a Dios no importando el lugar o situación en la que se encontraba.

Pablo también lo dijo:

Gálatas 1:10 ¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo.”

No sé si en mi vida que situaciones he de enfrentarme y que decisiones tendré que tomar, pero si sé que en el día a día me encuentro con circunstancias que muchas veces retan nuestros principios y valores, mi convicción entre hacer el bien o el mal; puede ser en mis estudios, en el trabajo, con mi familia, cuando un policía me detiene, etc. En cada una de éstas situaciones me veré ante la decisión de agradar a Dios o agradar a los hombres, o bien dejarme llevar por lo que éste mundo me dice que es lo importante: la fama, el dinero, el éxito, pero que no necesariamente es lo que a Dios agrada.

Para finalizar te dejo con una porción del Salmo 1, el cuál mi mamá desde muy pequeña siempre me leyó y del cual me hacía reflexionar mucho, y que cada vez que lo leo hace que recuerde que el  agradar a Dios siempre será mejor que cualquier otra cosa:

Salmo 1:1-3 “Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!”

Con cariño,

Jennyfer Zepeda, Guatemala