Una porción de pastel de chocolate

pastel de choco

Una porción de pastel de chocolate por muy pequeña que sea siempre es tan especial y perfecta,  que cuando la sirven en el plato se ve tan bien decorada que nos despierta el apetito y en ocasiones se vuelve una deliciosa debilidad.

Para que este pastel sea perfecto, debe ser elaborado de la siguiente forma:

Para obtener una masa suave y dulce, sus ingredientes deben ser frescos y deben ser batidos  cuidadosamente a modo que no queden grumos y se obtenga una mezcla consistente y perfecta. Debe ser horneado a una temperatura y tiempo adecuado para que esta crezca y obtenga su forma. Debe  llevar un relleno  de cajeta, fresa o cualquier jalea,  este relleno nos sorprende el paladar y nos aventura por la dulce combinación de sabores de chocolate y jalea. Además debe estar recubierto por una deliciosa cubierta de chocolate, ese chocolate que se derrite en tu boca y te da ganas de seguir comiendo más. Para ser perfecto debe llevar el detalle final, es ese toque que agrada a la vista;  puede ser una fresa, dulce o cualquier otra fruta que hace que la porción de pastel se vea divinamente deliciosa.

Jamás pruebas una porción de pastel similar, incluso si pruebas diez veces una porción de pasteles de chocolate que fueron horneados por la misma persona.

Puede parecer absurdo pero la vida es tan similar a una porción de pastel de chocolate, se puede representar tan bien que ni yo misma lo creía cuando escribí esta nota por primera vez.

La porción de pastel, es el lugar que representamos aquí en la tierra, puede parecer tan pequeño o indiferente, pero en realidad somos tan especiales que fuimos puestos en un lugar perfecto para encontrar nuestro propósito por el cual fuimos creados.

La masa del pastel, es lo que vamos construyendo a lo largo de nuestra vida,  aquello que va formando el interior de nuestro ser; los grumos se convierten en las cosas que nos endurecen el corazón, y que debemos deshacer. Para que nuestro interior sea un corazón puro, debe ser moldeado y  cuidado con amor para que no se convierta en una masa dura y sin sabor.

La temperatura y tiempo de horneado, representa el tiempo que Dios toma para preparar a cada persona para conocer y encontrar su propósito en la tierra. Todo tiene un porqué en nuestras vidas y solo Dios sabe cuándo se verá manifestado en nosotros para ver alcanzados nuestros sueños y anhelos.

El relleno, es el sin fin de emociones que nos pasan a diario, y que nos hacen aventurarnos por la vida y nos dan una razón para vivir. Son esas ilusiones, sueños y metas que nos hacen darle sabor a cada paso que damos.

La cubierta de chocolate, es nuestro ser exterior. Este debe estar perfectamente bien cuidado, ya que demuestra no solo la belleza exterior, sino también nuestra belleza interior.  Es aquello que las demás personas verán  y que querrán seguir conociendo de nosotros.

El detalle final,  es eso que nos hace tan únicos. Es esa esencia que no todos pueden ver, y solo aquellos que logran entrar en nuestro corazón conocen.  Es eso que Dios coloco en cada uno de nosotros que nos hace especiales y que nadie más en el mundo tiene además de ti.

Es por eso que en la vida jamás encontrarás a alguien igual, cada uno de nosotros somos tan diferentes y especiales como una deliciosa porción de pastel de chocolate. No dejes que las circunstancias opaquen la belleza que hay en ti y recuerda que tú puedes convertirte en alguien tan  agradable a los ojos de los demás, pero sobretodo busca que tu vida sea agradable a los ojos de Dios.

Vive una vida tan deliciosa como una porción de pastel de chocolate… y no olvides que tu creador es el repostero más perfecto de este mundo.

 

¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!

(Salmos 139:14 NVI)

 

Con mucho cariño,

Astrid Rosales,Guatemala