Uno pone y Dios dispone

FRASE 1-2

Oficialmente puedo decir que el año pasado, habiéndolo terminado hace solo unas cuantas semanas, no fue tan malo como parecía serlo al principio. Admito que llore, renegué, pataleé y alegué como no lo había hecho en mucho tiempo. Grité de frustración y felicidad. Fue un año difícil y por eso mismo estoy agradecida.

Cuando oré por que el Señor me tomara de la mano y me llevara más allá de lo que era seguro para mí, no tenía idea a lo que me metía. Hoy ya la tengo y sinceramente no cambiaría mi oración. Aprendí a tomarme de la mano del Señor cada día, en cada momento y en cada situación. NO fue fácil, fallé incontables veces, pero cuando aprendí a centrar mi mirada en Él y no en mi problema, o situación, ¡oh! todo fue tan fácil.

Así que puedo decir que inició mi nuevo año con expectativas y una nueva visión de la vida. Éste año estoy decidida a no ir tomada de la mano de Dios, sino montarme en sus hombros y disfrutar del viaje. Que Él haga conmigo como quiera, yo deseo aprender.

Sin embargo, no vengo a decir “2016 dame con todo” o “2016 aquí voy” o “Definitivamente, este es mi año.” No y No. Este año lo empiezo con fe. “Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve.” (Hebreos 11:1)

En éste momento nos estamos fijando metas, estableciendo un plan de estudio, mejorar en el trabajo o vida, para poder llegar a diciembre con varias victorias, sin embargo, no es el 2016 quien nos dará las experiencias, las oportunidades o la capacidad de realizar lo que deseamos. Es el Señor el que, primeramente, nos dará la vida para lo que resta del año y luego nos dará las oportunidades para lograr lo que deseamos.

Tengamos, entonces, la fe para confiar en que este será un buen año. No perfecto, porque no hay nada perfecto en esta vida, a excepción del amor de Dios. Pero tampoco malo porque, aunque las cosas no sucedan como esperamos, podemos confiar que (Romanos 8:28) es verdad en nuestra vida (“Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito”).

Otro punto chiquitito pero importante. Fe NO significa que nuestra voluntad será hecha. Contrario a lo que muchas veces nos predican, tener fe es confiar en que el Señor hará Su voluntad en nuestra vida, no al revés, pues Él sabe que es lo mejor para nosotros, que caminos son de bien y bendición a nuestra vida. Y si aun así nos equivocamos al tomar una decisión, podemos confiar que el Señor enderezará nuestros caminos y cumplirá sus planes para nuestra vida.

Tengo fe en que este será un gran año, tanto para mí como para ustedes. Espero, de verdad, llegar a enero del 2017 y poder platicar de lo bueno que fue el Señor este año conmigo.

Un abrazo a todas,

Carmen Rizzo, Guatemala