Acércate confiadamente a El

“Y oiréis de guerra y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y habrá pestes y hambres y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores”. Mateo 24: 6 -8 (RV 1960)

Cuando hablamos de fin nos referimos a concluir o culminar. Respecto a los tiempos del fin, nos referimos a la culminación de una era, la cual es anunciada por una marca o símbolo determinante (señal).  La Palabra habla que ocurrirán todos estos eventos y serán tiempos difíciles. Será como mujer que está alumbrando con dolores de parto, pero aún no es el fin.

Medita:

Jesús indica que todo esto será principio de dolores; se oirá de guerras y rumores de guerras, eventos y señales en la luna y las estrellas; habrá pestes, hambres, terremotos.  Nos llama la atención, la serie de eventos que han ocurrido estos últimos tiempos. Países y naciones se han visto afectados por fenómenos naturales, cumpliéndose su palabra.

El Señor nos dice en su palabra: Bienaventurado el que su amo, dueño o esposo, llegue y le encuentre haciendo tales cosas. (Mateo 24:46). Jesucristo desea encontrarnos como esas cinco vírgenes prudentes con sus lámparas llenas de aceite a la espera de su esposo (Mateo 25:10).

El Padre anhela que le adoremos en todo tiempo, en Espíritu y Verdad (Juan 4:23).  Esto arroja un misterio: lo que estas 5 vírgenes prudentes hicieron con sus lámparas llenas de aceite, fue un acto de adoración, así como la mujer samaritana dejó su vida y su pasado, por la fuente de agua viva que el Maestro le ofreció, no importando la situación (Juan 4:28). El Padre espera que como estas 5 vírgenes rindamos todo a Él.        

También debemos tener presente que Cristo es la cabeza y  nosotros somos el cuerpo.  Nuestro Señor anhela que su pueblo esté unido y presto para que nuestras lámparas estén dispuestas a ser llenas de más aceite, porque un poco más y El que ha de venir, vendrá y si retrocedemos, no agradará al Señor.  Él quiere que retengamos lo que cada uno tiene, que es el tesoro y dádiva de la salvación, para que ninguno tome nuestra corona (Apocalipsis.3:11).

Aplica a tu vida:

“Todo esto será principio de dolores, pero todavía no es el fin…”

¿Qué estamos haciendo tú y yo como iglesia para anunciarles a otros que Cristo viene?

Las almas se están perdiendo sin Cristo y la Iglesia tiene un papel importante que se le encomendó: anunciar las buenas nuevas del Reino y que Cristo vino a buscar lo que se había perdido.

Entonces será predicado el evangelio a cada persona, y hasta entonces será el fin. (Mateo 24: 14)

El Rey ya viene, así que en estos tiempos acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para alcanzar el oportuno socorro.

Oración:

Padre bueno, en estos últimos tiempos, ayúdanos a pararnos en la brecha y afianzarnos como intercesores, para pelear eficazmente por las almas y alcanzarlas. Que podamos acercarnos confiadamente al trono de la gracia para alcanzar el oportuno socorro. Enséñanos como esas vírgenes prudentes, a estar prevenidas con nuestras lámparas llenas de aceite, porque tu venida está cerca, y tú eres nuestro Señor, nuestra torre alta y confianza.

Hablemos a las personas de Cristo, el tiempo se está acortando, y como en los tiempos de Noé, que se predicaba y las almas no oían. Todavía el arca no se ha cerrado y Dios extiende su mano de misericordia a sus hijos.

El Rey ya viene. Acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar oportuno socorro.

Hecho con amor,

Raynilda Aviles, Islip NY.

Enero 2018