Ana, tu oración ha sido escuchada

“E hizo voto, diciendo: Jehová de los Ejércitos, si te dignares a mirar la aflicción de tu sierva y te acordarás  de mí y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza”. 1a. Samuel 1:11

La oración es comunión íntima con el Padre

Ana era una mujer prudente del Antiguo Testamento, esposa de Elcana del Monte de Efraín, quien también tenía a Penina como esposa. Este varón subía cada año y ofrecía sacrificios en Silo (1a, Samuel 1:3). Ana era estéril y Penina la irritaba constantemente porque no tenía hijos (v.6). Por esa razón, Ana derramó su ser y espíritu delante de Dios, orando y haciendo voto por un hijo.

En 1a. Samuel 1:12 nos dice que “Ana hablaba en su corazón y solo se movían sus labios”, por esa razón, el sacerdote Elí la tuvo por ebria y le dice: “¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino”. (v.13).

Medita qué clase de discernimiento tuvo Eli.  El sacerdote debía estar lleno del Espíritu y discernir que esta mujer había derramado su ser y alma delante de Dios. Sin embargo, la visión de Eli se vio acortada. Ana le indicó a Elí que no estaba ebria sino atribulada (1a. Samuel 1:15), entonces Elí comprendió lo que pasaba y le dice que vaya en paz: “…y el Dios de Israel te otorgue la petición que has hecho”  (v.15).  Elí declaró palabra cuando Ella le aclaró. Lanzo una palabra en lo natural para manifestación en lo espiritual de la Gloria de Dios.

Y dice que Dios se acordó de Ana y la visitó. (1 Samuel 1: 19)

Aplica a tu Vida:

La oración de Ana fue ejemplo de una oración llena de fe.  Además, fue específica en su petición: ¨Si te acordares de mí y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja por su cabeza”. (1a. Samuel 1:11)  (Nota: el no pasar la navaja por la cabeza era un voto de nazareo, ver Jueces 13:5)

No se que petición tienes delante de Dios,  pero como Ana, el Señor dice: “tu oración ha sido escuchada”.  Ahora bien, debemos orar en fe para agradar a Dios (Hebreos 11:6), pidiendo con fe, no dudando nada (Santiago 1:6).  Además, Jesús nos exhorta a orar al Padre en intimidad: “Pero tú cuando ores en lo íntimo, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre, y tu Padre que te ve en secreto, te recompensará en público” (Mateo 6:6).  El riesgo de no orar como se debe, es que no recibimos lo que pedimos (Santiago 3:4).

Vemos la obediencia de Ana. El Señor escuchó su oración y recibió respuesta: “…y dijo, se llamará Samuel, por cuanto lo pedí a Jehová” (1 Samuel 1:20).  Cuando el niño fue destetado, Ana lo llevó al templo con una ofrenda y ahí lo dejó, tal como lo prometió: “…Y le dijo a Eli: Por este niño oraba y Jehová me dio lo que pedí” (v.27).

La gratitud de Ana se manifestó en un cántico: “Hasta la estéril ha dado a luz a siete” (1a. Samuel 2:5).  Este cántico era un profecía de lo que Dios seguiría haciendo en ella, ya que después de Samuel, tuvo tres hijos y dos hijas más (v.21).  Además, profetizó sobre el Reinado del Mesías (1a. Samuel 2:10).

Otros ejemplos de oración son: el modelo el Padre Nuestro, Mateo 6:9-13: “Padre Nuestro que estás en el Cielo…”. También la oración intercesora en Juan 17: “Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí y yo en ti” (v.21).

Oración

Señor ayúdanos como Ana a orar en el Espíritu  y arrebatar nuestras promesas que están delante de tu presencia; que gimamos delante de ti, reconociendo que eres el Señor y en ti no hay imposible porque  “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Danos esa fe inconmovible que traspone las oposiciones y artimañas del enemigo y abre las puertas de los cielos; como dijiste a Martha, “¿no te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” (Juan 11:40).  Amén.

Testimonio

No sé cuántas peticiones espirituales están en ti a punto de dar a luz, pero el Señor te dice, “Como Ana tu oración ha sido escuchada”, y serás testimonio de su Gloria.

Yo doy testimonio como Ana. Tuvimos que esperar 5 años para recibir la bendición de nuestro segundo hijo. Dios lo mostró a través de sueños y lo hizo para su gloria y honra.  Así que puedo decirte de parte de Dios, que en Él no hay imposible y que tu petición está delante de Él, esperando dar a luz tu milagro.

“Regocijate y canta oh moradora de Sion, porque grande es en ti, el Santo de Israel”.   Isaías 12:6

Hecho con amor

Raynilda Aviles, Long Island, NY

Dios les bendiga 👐

Julio 2018