Bella por dentro, bella por fuera

Frases-54

1 Pedro 3:3-4 (TLA) dice así: “Que el adorno de ustedes no sea de cosas externas, como peinados exagerados, o con joyas de oro y vestidos lujosos. La belleza no depende de las apariencias, sino de lo que hay en el corazón. Así que, sean ustedes personas tranquilas y amables. Esta belleza nunca desaparece, y es muy valiosa delante de Dios”.

Al buscar en google y poner las palabras “belleza y la mujer más bella del mundo” me encontré con que me salían imágenes de moda, joyas, maquillaje, peinados, botox, Angelina Jollie, Jennifer Aniston esto es lo que se ha convertido en iconos importantes o elementos imprescindibles que la mayoría de nosotras las mujeres “tenemos que” tener para poder ser bellas.

Pero en medio de éste mundo que está contra atacando nuestra mente, las mujeres cristianas estamos expuestas día con día a éstas ideas que muchas veces nos hacen olvidarnos de la belleza que realmente agrada a Dios.

Hoy el mundo presenta la “belleza” como una imagen de superación personal, de perfección total y de querer cada día tener lo que otras tienen y ha creado efectos secundarios como: depresión, bulimia, anorexia, cirugías ilimitadas, deudas y mujeres con una mente llena de insatisfacción, TODO por culpa del Photoshop o de iconos famosos que creemos que lo tiene todo por ser bellas.

Por ejemplo, Angelina Jollie, una mujer que ha sido catalogada como una de las mujeres más bellas del mundo, envidiada por estar casada con Brat Pitt y por tener muchísimo dinero, hoy en día ésta mujer sufre de anorexia y saben esto es seguramente porque ella no ha entendido que la verdadera belleza no solamente proviene de lo exterior, sino que la verdadera belleza es la que proviene del corazón.

Y por otra parte escuchamos la historia de Ester, su nombre en hebreo era Hadasa que significa Estrella, es una de las mujeres más desafiantes de la Biblia porque era una mujer bella, valiente, obediente y con un corazón noble y sensible.

Quitemos las ideas falsas que el mundo nos presenta sobre la belleza y comencemos hacer honor al linaje que Dios nos ha dado, para poder vivir como hijas del Rey al igual que como lo hizo Ester.  (Leamos Ester 2:7-9 y el versículo 17).

Ester era de hermosa figura, de buen parecer y poseía un gran encanto, y fue preparada como se prepara una novia: le colocaron los mejores tratamientos, joyas, cosméticos y vestidos que resaltaron su belleza, pero sobretodo fue hallada la más bella de todas y esto fue gracia que ella poseía algo que las otras no tenían… Era la gracia de Dios y su belleza interior que la hacían parecer más bella en su apariencia externa.

Bellas aprendamos a encontrar esa belleza que cada una tenemos y así como Ester fue preparada, nosotros también tenemos que pasar por ese proceso de transformación:

Reconocer que la verdadera belleza proviene del corazón: la belleza externa tiene fecha de caducidad, sin embargo, la belleza incorruptible se desarrolla a través del favor del Espíritu Santo.  Cuidar diariamente nuestro corazón de todo lo que lo corrompe (celos, odio, envidia, chismes, malos pensamientos, etc.).

Debemos cuidar nuestro cuerpo: Nuestro cuerpo es bello no por la figura de 90-60-90 que podamos tener, sino porque Dios lo creó y Dios no quiere que lo use para llamar la atención de otros, porque nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo. Y al cuidarlo no quiere decir que no podamos arreglarnos y ponernos bonitas, pero si debemos preguntarle al Espíritu Santo, si estamos administrando Su templo, de manera agradable al Señor. Es aquí cuando tenemos que tener cuidado con lo que dice Proverbios 31:30 a veces pasamos más tiempo tratando de vernos bellas por fuera que entramos en un estado de vanidad que no le agrada a Dios.

Invertir tiempo en la bella incorruptible: Ester fue una heroína de la fe que creyó en las promesas de Dios y salvo a su pueblo. Pero esto fue gracias a su belleza incorruptible que impactó generaciones, en medio de sus luchas y errores, se enfocó en vivir agradando a Dios. El mundo no necesita ver mujeres más bellas…ya las tiene. El mundo necesita más mujeres que muestren la belleza incorruptible del poder transformador de Dios. Y esto solo lo vamos a obtener teniendo una vida dependiente de Dios, orando, ayunando, pasando tiempo de calidad con Dios y trabajando para que nuestros defectos cada día sean menores.

Pero lo más importante, que necesitamos para poder tener una belleza incorruptible es ACEPTAR AL SEÑOR JESÚS COMO NUESTRO SALVADOR.

Una mujer desarrolla la belleza incorruptible cuando se rinde a los propósitos de Dios, cuando decide entregar su corazón y rendirse por completo a Dios para que, en cada etapa de su vida, en su mente y su corazón obedezcan su Palabra. Cuando nuestra mirada esté puesta en Cristo, nuestras manos estén dispuestas a servirle y trabajar por cumplir su propósito.

Con mucho cariño,

Astrid Rosales,

Guatemala

Julio 2016