Cambiando el rumbo de tu destino

cambiando el rumbo de mi destino - alesha copia

Me desperté con esa sensación, que te dice que hay algo que no está bien. Era un día de trabajo, detrás de un mostrador, para todos un día normal, para mí un día sin sentido.

Ver la sombra de hombres y mujeres corriendo en sus vidas cotidianas, el sonido de tacones todos a diferente paso y yo como ajena a todo este panorama. Me costaba respirar, un dolor en el pecho me recordaba que algo me había destrozado el corazón, esa apuñalada que se podía sentir aún físicamente.

¿Te has sentido alguna vez tan sola, rodeada de cientos de personas? Esa era yo. Todo un mundo alrededor de mí y yo ausente. Dicen que de amor nadie se muere pero ¿seré yo la primera? Sin ya más lagrimas que derramar, volteé mis ojos al cielo y dije: Dios por favor sácame de esto…

No pretendía llegar a ser feliz un día, porque cómo podría volver a soñar, sonreír o reír después de este tornado que acabo con todos mis sueños, mis planes y mis anhelos, pero al menos poder sobrevivir.

¿Cómo llegué a ese lugar? ¿Quién me había apuñalado el corazón? ¿Cómo me pudo pasar esto a mí? Ufff podría escribir un libro contándote la historia, sin duda cada una de estas preguntas tienen sus respuestas, pero no importa el nombre, el cómo o el porqué, finalmente cada autor que ha pasado por esta situación puede poner nombre y dar respuestas a estas preguntas.

Pero luego algo cambio en mi oración. Dios por favor sácame de esto, YO SOLO QUIERO HACER TU VOLUNTAD. Yo sólo quiero hacer tu voluntad… Esta segunda parte de la oración se empezó a agregar (pues para ser honesta al principio yo quería todo de regreso). Es decir ayúdame Dios, pero a mi manera.

Ya que era una operación de corazón, cuidados intensivos eran necesarios, y Dios intervino sobrenaturalmente, por 8 semanas consecutivas (sin faltar una) alguien llegaba y me daba una palabra de Dios, no exagero cuando digo que “alguien” porque la mayoría de las veces no conocía a las personas, en el supermercado, en el gimnasio, en mi trabajo, en un restaurante, llegaban las personas y me decían dice Dios esto. Cada semana con la medicina correcta, en el momento precioso y dosis exacta. Dios sabía que yo lo necesitaba y Él es tan Bueno, dispuso mover personas para ayudarme en mi momento más difícil.

Ahora miro hacia el pasado y reconozco que Él es capaz de sanar tus heridas, enviar un ejército de ángeles a ayudarte y aún cambiar tu destino. No solamente sobreviví la intervención de corazón, comencé a predicar en la cárcel de mujeres, realizar viajes misioneros que ni en mis mejores sueños podían haber pasado por mi mente, predicar a los jóvenes y hoy pastorear junto con mi esposo el servicio latino de nuestra iglesia en NJ, USA.

¿Esposo dijiste? Sí, Dios me sorprendió con el regalo más grande de todos, un hombre guapísimo, a quien amo con todo mi corazón. Él no solamente me ama y me trata como una princesa, pero tiene un corazón tierno, humilde y apasionado por Dios. Juntos la vida es una aventura, que con Dios en el primer lugar, se hace cada día más sobrenatural, absolutamente increíble.

Dios hace maravillas cuando tú le entregas tus pasos, Él te sorprenderá en el tiempo perfecto con mayores y mejores planes que los tuyos.

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza..” Jeremías 29:11

Frecuentemente recuerdo que en medio de aquel gran dolor buscaba sobrevivir. Si alguien me hubiera dicho que se puede ser tan feliz, no lo hubiera creído. Tal vez no hubiera querido pasar todo ese gran dolor, pero ahora lo veo y digo: GRACIAS DIOS, pues desde ese momento mi vida en lugar de terminar (como yo pensaba), verdaderamente empezó. ¡Y lo mejor aún está por venir!

Con cariño,

Ale Peña, New Jersey

(Escritora invitada)