Cómo voy amar a alguien sino me amo a mi primero?

Hemos escuchado muchas veces que debemos amar a los demás, ayudar a los que están en necesidad, cuidar de nuestros amigos, etc… pero lo último que logramos hacer es amarnos a nosotras mismas, hay veces sino es que siempre que nos vemos al espejo y miramos el ser más feo que puede existir en esta tierra, vemos solo los defectos, resaltamos solo lo que no nos gusta y que al parecer a la sociedad no le agrada ver.ama a dios

No importa la edad que tengamos, esta situación de vernos mal y con menos valor nos afecta a todas, y mucho más cuando tenemos nuestro periodo, cuanto estamos embarazadas, cuando estamos en los treinta y algo, cuarenta, cincuenta… menopausia…. En serio que las hormonas juegan con nosotras en todo momento. Pero por estas situaciones no voy a dejar que mi autoestima caiga al suelo, aunque me ha pasado varias o muchas veces sin poderlo controlar y simplemente dejo de amarme y me quito mi verdadero valor.

En Efesios 5:1-2 (nvi): Por tanto, imiten a Dios, como hijos muy amados, y lleven una vida de amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio fragante para Dios.

Qué lindo es escuchar cuando alguien nos dice “que linda tu blusa”, “me encanta tu jeans”, “tu piel se ve tan sana”, “que te pasó hoy?” te miras muy bien”, “ que guapa te ves”.. etc… pero lo que menos creemos es que todo esto sea cierto, no podemos creer que somos lindas, hermosas y bellas por dentro y por fuera, porque se nos olvida lo amadas que somos por Dios nuestro creador original. No imagino a Dios pensando en crear mujeres sin valor y mujeres con tanto defecto que no se puedan amar y aceptar como son.

Olvidamos que somos hijas legitimas (no adoptadas), muy amadas por nuestro papá Dios, listas para amar a nuestras familias, amigos y demás personas. Nos enfocamos en nuestro “repulsivo yo” y ahí es donde comienzan nuestras malas relaciones con los demás, como celos, chismes, envidias, enojos, frustraciones, divisiones y como resultado no podemos complacer a nadie, o amar a alguien sin empezar amarnos a nosotras mismas. A veces con tantos errores que cometemos y con tantos problemas y dificultades que hemos vivido, nos privamos de darnos “otra oportunidad” y vamos por el camino regalando amargura, tristeza, depresión y otro montón de regalitos que los demás no están solicitando de nosotras.

En eso me doy cuenta que no puedo amar a alguien sino me amo a mi primero como en Mateo 22-37-38 (nvi): “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente] —le respondió Jesús—. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos.  El segundo se parece a éste: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.”

Y en verdad quiero amar a los demás y no quiero caer en el error de pensar que teniendo una relación con alguien voy a llenar ese vacío de amor, pero solo voy a lastimar a la otra persona o bien en nuestro matrimonio lo único que deseamos es cambiar a nuestra pareja porque tiene demasiados defectos, sin darnos cuenta que “yo” soy la que debo cambiar.

No hay salida con este mandato de amarme, amar a Dios y amar a los demás. No me puedo volver ermitaña y ser la más antisocial para evitar problemas con otros y conmigo misma, es la salida más fácil, pero no es la respuesta. La idea de tener otro día más de vida es porque tengo otra oportunidad para cambiar, vivir, y AMAR.

De hoy en adelante no voy a dejar que los pensamientos negativos le ganen a mi autoestima, porque yo soy dueña de mi presente y mi futuro y todo esto depende de lo que HOY estoy creando de mí. Cuando me vea al espejo, voy a volver borrosas las imperfecciones de mi cara y mi cuerpo y voy a verme como Dios quiere que me vea, la princesa que él creó, la hermosa mujer que esta parada frente a mí y la belleza que llevo en el corazón.

Un día le dije a una amiga: “Sí yo no me creo que soy inteligente, linda, sonriente, positiva, fuerte, joven, risueña, soñadora y próspera, nadie más lo va creer por mí”. Lo que yo creo es lo que voy a reflejar a otros, lo que yo creo es lo que voy a postear en mi fb y twitter y así mismo serán mis acciones en la casa, en el trabajo, en la escuela, en la iglesia y demás. No esperes que venga un hombre a decirte lo que tú ya eres, lee tu biblia para limpiar tu corazón y mente y aprende de como Dios tiene el cuidado perfecto y detallista que cada mujer merece.

No te enfoques en tu tristeza y depresión, invierte esa energía en ayudar a otros y vas a descubrir la belleza que llevas por dentro, simplemente vas aprender amarte, amar a los demás y por sobre todo amar a Dios.

Dale un vistazo a este video:

Con mucho cariño,

Marina Behel, Arizona.