Karma o consecuencias

karma o C

Muchos le llaman “Karma”. Otros lo conocer con la frase “Todo se te regresa”. A muchos nos lo enseñan como “La ley de la siembra y la cosecha”, y todos lo relacionamos con “No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti.” Queridas Bellas, el día de hoy hablaremos de las consecuencias.

Para empezar,  aclarare el último dicho. De hecho, este dicho es una paráfrasis de un versículo: “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes.” –Mateo 7:12- Si leemos bien, nos damos cuenta que, a diferencia del dicho, el versículo no dice que hagamos con otros lo que queremos que hagan con nosotros. Es decir, nos insta a ser buenos con otros para que ellos sean buenos con nosotros.

La manera en la que actuamos ante y con los demás definirá muchas de las situaciones en nuestra vida. ¿Quién no ha oído la frase “Trata bien al cerebrito (o nerd) porque puede llegar a ser tu jefe”? Bueno, si no la habían escuchado, ahora ya la saben. Es un claro ejemplo de que dependiendo de como tratemos a los otros, así seremos tratados. Si tratamos con desprecio al “cerebrito”, en un futuro, el podrá despreciarnos a nosotros. Este “dicho” se aplica a toda persona que nos rodea. Como tratemos a nuestros padres, hermanos, amigos, enemigos, compañeros, maestros, jefes, señores y señoras de limpieza, nanas, etc. Afectará en cómo nos trataran no solo ellos, si no otras personas.

Puede parecer un pensamiento algo “mágico” el creer que la manera en la que tratamos a otros nos afectará en un futuro, pero, debemos recordar que Dios es justo con TODOS sus hijos. No debemos creer que podemos tratar a los demás como queramos porque “Dios nos prefiere” o “somos mejores que otros” o  porque “somos más santos que otros”. Dios nos ama a todos por igual y sé que si no mostramos nuestro amor a los demás, tal como él nos lo ha mandado (Marcos 12:31) el se decepcionaría de nosotros.

Pero, “la ley de la siembra y la cosecha” no solo se aplica en nuestras relaciones personales, si no, que también se aplica en nuestras decisiones. En Gálatas 6:7-10 el Apóstol Pablo nos explica que si nos dejamos “llevar por nuestra naturaleza pecaminosa y actuar para ella” cosecharemos lo que esa naturaleza pecaminosa nos “tenga preparada”. Si nos dejamos llevar por esas mentiras que hemos dicho, terminaremos siendo una mentirosa frente a los demás y no mantendremos la confianza de nadie. Si nos dejamos llevar por esas “pulsiones sexuales” como las llamamos en psicología, mejor conocida como “deseo”, de manera irresponsable  y fuera de la bendición y reglas de Dios, terminaremos enfermas o con un embarazo no deseado. Si nos dejamos llevar por la ira, terminaremos tomando decisiones que lastiman a otros y a nosotras mismas.

Pero, en el mismo pasaje, Pablo nos dice que: “El que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará.”  Luego nos insta a “hacer el bien” y que no debemos cansarnos por hacerlo, pues seremos recompensados. Adorar, orar, leer la biblia agrada al Espíritu y nos permite llegar a alcanzar amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, humildad, fidelidad y dominio propio (que son los Frutos del Espíritu). Y la recompensa de eso es, no solo agradar a Dios, si no llegar a tener una BUENA relación con Él. Llegar a ser su amigo verdaderamente.

Hacer el bien es parte de nuestra buena relación con Dios. Otras veces he dicho que si amamos a Dios, mostramos su amor a otros, esos otros buscarán de Dios y luego transmitirán el amor del Señor a otros y así sucesivamente. Hacer buenas acciones, para los Hijos de Dios, no es otra cosa más que mostrar el amor de Dios en nuestras vidas. Hacer buenas acciones es solamente mostrar la misericordia de Dios a los que nos rodea, para que conozcan a Dios a través de nosotros.

Como hijas de Dios no debemos creer en cosas como el Karma o “lo que el universo quiso”. Como Hijas de Dios sabemos que lo que sucede en nuestras vidas es parte del plan de Dios, más la consecuencia de nuestras decisiones, acciones y actitudes.

No dejemos de pensar bien nuestras decisiones, de examinar nuestras actitudes y nuestro corazón. Mostremos a Dios y los frutos que Su Espíritu nos da con los que nos rodean, para no solo obtener una buena recompensa, o tener muchos amigos, si no para agradar a Dios, que vale más que cualquier recompensa o premio.

Es un gusto escribirles, un gran abrazo a todas,

-Carmen Rizzo :D, Guatemala