Cuando mi papá no esta aquí para abrazarme

Fue una mañana fría y oscura, mi papá se iba de viaje, yo tenía 3 años a pesar de la corta edad estaba muy al pendiente de que el fuese a despertarme para despedirse… sin embargo no sucedió así, me levante y corrí hacia su cama con la sorpresa de que ya se había ido, quede esperando por mucho tiempo ese beso, ese abrazo, esa llamada, pasaron los años y no llegaron… fue entonces a los 9 años que tome la decisión de “aceptar a Cristo en mi corazón” aunque reconozco al que al final El me acepto a mí, el día de mi bautizo el pastor puso sus manos sobre mí y me dijo, hija tu padre celestial nunca te dejara sola siempre ha estado contigo, esas palabras llegaron a las profundidades de mi corazón, Él es mi papa? Él me puede abrazar y besar? Y está conmigo siempre? Fue entonces que una noche, simbólicamente dije aló! Estas ahí? Sin duda alguna estaba ahí! estuvo ahí todo ese tiempo, estuvo a mi lado siempre, hablar con él, adorarlo, deleitarme en su presencia se comenzó a convertir la cita más esperada de mis días!

Nuestra alma urge de esos momentos con el rey, ese momento en el que puedes hablarle de cualquier cosa, llorar con él, sentir su abrazo, si!! Su abrazo se siente! Buscarlo cuando se está triste, se está feliz, en momentos de luto, de celebración Él te espera en tu habitación. (Porque la habitación? porque es el momento en que no tenemos distractores, no hay quien nos hable quién nos interrumpa en donde podamos explotar en amores con El) recuerdo noches en las que quería gritarle cuanto le amaba y para no despertar a nadie en casa, ponía mi almohada sobre mi rostro y le decía: “Padre tu eres mío y yo soy tuya!!!” por su puesto puede ser mientras caminas a estudiar, mientras manejas al trabajo, cualquier momento es propicio para que le hablemos…

Mateo 6:5-8 Cuando oren, no sean como los *hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa.  Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.  Y al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los *gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras.  No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.

Mi papa apareció con los años, la misma relación e intimidad con Dios impidió que hubiese resentimiento o rencor por su ausencia, más bien el amor hacia mi papá terrenal es muy grande… Aunque mi padre y mi madre me abandonen,

El Señor me recibirá en sus brazos. Salmos 27:10

He entendido estos años que aferrarme a sus brazos, a los momentos entre Él  y yo, ha sido lo más inteligentemente hermoso que he hecho en mi vida! Dios es más que suficiente, llamarle papá, ha hecho más fácil comunicarme con Él, abrir mi corazón y conversar, más que llamarle papá, mi alma reconoce su voz, es evidente Él es mi padre, mi padre celestial. El conoce cada uno de nuestros pensamientos, cada paso que damos, él sabe lo que sentimos, lo que necesitamos pero anhela fervientemente escucharnos, anhela que nuestro corazón lo anhele a Él,  los momentos junto a Él.

Salmos 139: Señor, tú me examinas, tú me conoces. Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; aun a la distancia me lees el pensamiento. Mis trajines y descansos los conoces; todos mis caminos te son familiares. No me llega aún la palabra a la lengua cuando tú, Señor, ya la sabes toda.

El rey espera a su princesa… 

Acércate sin temer, con confianza, Él está esperando por ti, tu voz es dulce a sus oídos!

Con Cariño,

Rebeca de Ojeda,

Guatemala