El paralítico de Betesda

Frases-41

La tercera señal: La curación del paralitico

“Después de éstas cosas había una fiesta de los judíos y subió Jesús a Jerusalén… Y  hay en Jerusalén cerca de las puertas de las ovejas, un estanque llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos.

En estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua… Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo y agitaba el agua y el que primero descendiera al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese”. 

A la vez  “Había un hombre que hacía 38 años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? y el enfermo respondió: no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo”. Entonces Jesús le dijo: “Levántate, toma tu lecho y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado y tomo su lecho y anduvo y era día de reposo aquel día”. (San Juan 5:1-8).

Jesús nacido en el mundo como judío y obediente a las leyes que su Padre le había instituido, subió a Jerusalen para la fiesta. Siendo La curación del paralítico la tercera señal del ministerio de Jesús… y había en Jerusalén un estanque de Betesda que traducido es “Casa de misericordia” o “Casa de compasión”.

Éste lugar era conocido porque multitud de enfermos se aglomeraban alrededor y cuando un ángel agitaba el agua, el que descendía en ese instante quedaba sano. Estos hombres que sufrían en su cuerpo los efectos del pecado, esperaban ser libres de su enfermedad… Esto nos revela la profunda religiosidad del hombre sin el Señor, esperaban el movimiento del agua y sin embargo el Hijo de Dios estaba presente entre ellos y no le reconocían.

Dicho paralítico llevaba en ésta situación 38 años y el Señor lo sabía y con profunda compasión le dijo: ¿Quieres ser sano?… Jesús conocía el anhelo de éste hombre de ser sano, pero quería escuchar de sus labios su necesidad, su respuesta, y esto me hace pensar que con la salvación ocurre algo similar…

El Señor sabe que necesitamos muchas veces solución a nuestros problemas, sanidad a nuestras enfermedades y en especial ser salvos, pero quiere oir de nuestros labios esa necesidad que tenemos, esa confesión de que necesitamos reconocer a Jesús como Señor y Salvador de nuestras vidas, y ponerlo en el centro de nuestras vidas en cada momento y circunstancia. (Y la respuesta del enfermo fue que no tenía quien lo metiera al agua) y aquí vemos que Jesús decide sanarle y ordena que se levante, tome su lecho y anda.

Así como al paralítico, Jesús nos manda también a accionar, que nos levantemos y que andemos y lo hagamos de una forma digna de Él, porque en el verso 14 de éste capítulo le dice: “Has sido sanado, vete y no peques mas, para que no te acontezca algo peor”.

Existen 3 tipos de personas que no quieren ser sanados: Los primeros no reconocen que tienen un problema, ni se dan cuenta de su necesidad de Dios, los segundos si reconocen que tienen un problema, pero su orgullo no les permite pedir ayuda, su autosuficiencia los aleja de la suficiencia de Cristo, Pablo nos refleja este tipo de caso, ya que tuvo que ser derribado del caballo y de su altiva posición de perseguidor de la Iglesia y rendirse a Cristo, como cita: (Hechos 9:1-9, 2nda de Corintios 3: 4-5).

El paralítico de Betesda recae en el tercer grupo, no quieren sanarse o no tienen la disposición para hacerlo, conocemos que llevaba 38 años en ésta condición y cuando Jesús le preguntó si quería ser sano, respondió que: no tenía quién le metiera al estanque, a diferencia del paralítico que vemos en (Lucas 5:17-26), donde fue introducido desde su lecho por personas,  por el techado de la casa y Jesús al ver la fe de ellos, le dijo tus pecados te son perdonados, toma tu lecho y anda, pero el paralitico de San Juan 5, NO reconoció que Jesús era el Hijo de Dios quien le preguntaba, si quería ser sano.

Si realmente queremos ser sanados y salir del sitio de conformidad, o de la parálisis espiritual, (como también la hay física, éste hombre tenía una mezcla de ambas), debemos reconocer nuestra condición y darnos cuenta que nuestros actos sin Dios no nos dejan avanzar y hacer lo imposible para superar nuestras debilidades y llevar vidas productivas.

Escojamos pues la vida en vez de la muerte y recordemos que en Cristo somos más que vencedores y que podemos hacerlo todo porque Él nos fortalece, como cita Filipenses 4:13 y en su nombre haremos lo necesario para llegar a ser quien el Señor nos ha dicho que somos desde antes de la creación del mundo… pues Él cambió nuestro nombre y nos hizo nuevas criaturas renovadas en cuerpo, alma y espíritu, (2 Corintios 5:17).

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. 2 Corintios 5:17

Somos nuevas criaturas, porque ya Cristo pago el precio por ti y por mí, en la cruz del calvario, para que tengamos vida y vida en abundancia y para que seamos libres en Él.

Dios le bendiga, hecho con amor,

Raynilda Guzman Aviles, Long Island, NY.