El perdón no se compra

   El verbo “perdonar” es uno de los más importantes de la Biblia, perdonar significa: despido, liberación remisión de los pecados, es lo que Dios hace con el pecador. Es importante empezar por perdonarnos a nosotras mismas, cuando llegamos a equivocarnos, porque “es válido equivocarnos”, no somos máquinas para hacer las cosas a la perfección. Existe una “Declaración de Derechos” para la mujer, donde dice: “Tengo derecho a cometer errores” y cuando esto suceda, nos toca pedir perdón. El perdón no es un producto que se compra o se encuentra a la vuelta de la esquina, no es fácil y duele a veces perdonar, hay heridas muy profundas que podemos llegar a experimentar, pero Dios nos enseña que él perdona nuestras ofensas y pecados, ¿Por qué nosotros no?.

   Todo aquel que ha sido perdonado por Dios debe tener una actitud también perdonadora. El no perdonar provoca rencor y consecuencias terribles en nuestra salud, nos vemos atrapadas en un túnel sin salida. No hay alternativa o perdonas y eres libre entonces sanas tu corazón o te encadenas al rencor y te atienes a las consecuencias de desobedecerle a Dios. Él quiere lo mejor para nosotras, nos creó a su imagen y semejanza, pero lo más hermoso es que nos hizo mujeres, el ser más hermoso del planeta, que nuestra presencia ilumina el lugar donde estamos, el Señor Jesucristo nos da esa elegancia ese porte que solo las hijas de Dios pueden tener. Nos da de su gracia y de su amor incondicional, eso nos da fuerza, coraje y valentía para enfrentar cualquier situación difícil en la vida, estas no las podemos evitar, nos hacen crecer y madurar. Que el perdonar en nosotras sea de lo más fácil, que no nos cueste decir “te perdono o perdóname”

   En el Nuevo Testamento en (Lucas 17:3b, 4) dice: “Si tu hermano peca repréndelo; y si se arrepiente perdónalo. Aun si peca contra ti siete veces en un día y siete veces regresa a decirte “Me arrepiento” perdónalo”. No podremos tener una vida espiritual sana si no perdonamos a nuestros semejantes. Entiendo que hay situaciones muy duras y difíciles que cualquiera diría: “Eso no se perdona” El perdón viene de parte de Dios y está disponible para todo el mundo. Hasta Jesús en el momento de su crucifixión (Lucas 23:34) le pide al Padre que perdone a quienes lo crucificaron. Este ejemplo debe enseñarnos que si el mismo Jesucristo perdonó ante el Padre a sus verdugos, ¿Quiénes somos nosotras para no perdonar? Él perdona nuestros pecados con su autoridad divina. La Biblia está llena de historias de perdón. Moisés le pide a Dios que  perdone a  los israelitas, porque le han fallado a Dios. (Éxodo 34:9,10). David le pide perdón a Dios por su pecado (Salmo 25:11) así como estas historias hay muchas enseñanzas más.

   El enemigo del perdón es el orgullo, a veces no deja que perdonemos, no dejemos que el rencor llene nuestra mente y corazón, el Señor da el poder para perdonar, en no perdonar produce rencor y el rencor enferma, hay datos estadísticos que mencionan cierta clase de cáncer que el rencor lo hace crecer y propagarse en el cuerpo humano.el perdon no se compra Nuestra vida espiritual no está en paz si no hay perdón, no guardemos rencor ni odio hacia nuestros semejantes, hay personas que en el lecho de muerte piden perdón, después de pasar toda una vida llena de amargura, otras no lo hacen y se llevan a la tumba toda una vida llena de rencor. El perdón de Dios se obtiene por lo justo que es Él con nosotras, por su inmenso amor y nos perdona cada vez que le fallamos. Tenemos a un Dios de oportunidades y eso debemos hacer nosotras también con otras personas. El perdón es una bendición lo leemos en (Romanos 4:7) “Dichosos aquellos a quienes se les perdonan las transgresiones y se les cubren los pecados”. ¡Somos dichosas si perdonamos!

   Por lo tanto, leamos y estudiemos la Palabra de Dios, el tema del perdón es muy interesante y se aprende mucho al estudiarlo. Para nosotras la enseñanza es: Obedecer a Dios y hacer su voluntad al perdonar a otros. Ganamos el favor de Dios, nos comparte de su misericordia. “Sed misericordiosos como también vuestro Padre es misericordioso” (Lucas 6:36). En la oración del “Padre Nuestro”, también Jesús nos enseña a perdonar a quien nos ofende, y en (Mateo 5:48) leemos: “Sed pues, vosotros perfectos, como nuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Así que, Bellas por Gracia, es siempre y en todo tiempo que debemos perdonar, has con tu conducta y como representante de nuestro buen Dios en la tierra, provoquemos una sonrisa de aceptación de nuestro buen Dios por perdonar siempre y en todo tiempo. Bendiciones para todas.

Con el amor de nuestro buen Dios

Lesbia de Tobías

Guatemala