El Rey te manda a llamar

¨Jonathan hijo de Saúl, tenía un hijo lisiado que se llamaba Mefiboset. Cuando llego a Jezrel la noticia de que Saúl y Jonathan habían muerto, Mefiboset tenía 5 años de edad. Su nodriza, llena de miedo, lo tomó y huyó con él; pero en su huida el niño se le cayó, y por eso quedó lisiado¨. 2 Samuel 4:4

La historia de Mefiboset pareciera una telenovela una vida tan trágica  pero sin duda es una de las más grandes promesas que el Señor cumplió. Mefiboset era hijo de Jonatán, nieto de Saúl; era un príncipe tenía todo lo que quería a su disposición, realmente era un niño afortunado. Un día su vida cambió. La biblia dice que cuando la noticia llegó a Jezrel, que Saúl y Jonatán habían muerto, la nodriza toma a Mefiboset y sale corriendo. En su afán por protegerlo no se da cuenta y tropieza, quebrando los tobillos a Mefiboset y queda lisiado.  La nodriza con horror escucha el llanto del niño pero ya no podía hacer nada, ya lo había condenado de por vida. Se esconden en lugar llamado Lodebar; ese era el lugar a donde nadie quería ir, lleno de miseria de obscuridad, lleno de amargura; nada florecía y nadie los buscaría en ese lugar. Ahora estaba lisiado y condenado a vivir en las sombras como un mendigo y aguantar el dolor de haber perdido a su padre y abuelo el rey.

Un día todo cambiaría. El rey David se acuerda de una promesa que le hizo a su amigo Jonatán y pregunta:  ¿Queda todavía alguno de los descendientes de Saúl? Lo que siempre había esperado Mefiboset al fin llegaría. Siba que había sido siervo de  la familia de Saúl le dice: “si mi rey, existe uno que vive en Lodebar, tierra de angustia y dolor”. El rey inmediatamente lo manda a llamar.

Cuando Mefiboset llegó ante el rey David, se inclinó con mucha reverencia aunque tenía miedo pensó que el rey aprovecharía para acabar con su vida.  Pero David actuó de manera muy distinta. Entonces el rey le pregunto: “¿Así que tú eres Mefiboset?” Y este contestó: “Aquí me tienes para servirte” Y David le dijo: No tengas miedo, que por el gran aprecio que le tenía a tu padre voy a tratarte con mucha bondad; voy también a devolverte las tierras que fueron de tu abuelo Saúl, y desde hoy te vas a sentar a mi mesa. 2da Samuel 9: 1 -7 (Puedes leer toda la historia en el capítulo 9)

Mefiboset  le pregunta al rey David:  “que viste en mí para tratarme de esta manera, si este siervo tuyo no es más que un perro muerto. Tú no eres un perro muerto, eres un príncipe”. El rey David reitero que Mefiboset comería con él, como si fuera uno de sus hijos. NO HAS VENIDO DE VISITA PERO HAS VENIDO A QUEDARTE A RECIBIR LA BENDICIÓN.

Reflexión

Cuántas veces sentiste que alguien te dejó caer. ¿Un papá que te golpeaba porque llegaba ebrio? ¿Una mamá que por el dolor no te cuidaba? ¿Un esposo que te abandono por tus defectos? Incluso has sentido que Dios no esta contigo.

Cuántas veces sentiste que el dolor era tanto que no podías y llegaste a Lodebar ese lugar oscuro, donde todo era tristeza, sintiéndote indigna, que todos eran más que tú, creyendo que no valías la pena, que tu vida ya no servía, que nadie podría dar un centavo por ti,   buscando llenar ese vacío, buscando sentirte amada y cada vez te hundías más. Te invadió la pobreza y talvez todos te dejaron.

Hoy te digo, sal de Lodebar.  Hoy el Señor quiere restituirte, quiere restaurarte. No eres fracasada, eres la niña de Sus ojos. Un día el señor Jesús pagó por tus pecados con su sangre preciosa en una cruz. ¡No estás sola!

Aunque tu padre y tu madre te dejaran con todo esto Jehová te recogerá, Salmos 27:10,

Hoy EL REY TE MANDA A LLAMAR para que te sientes a comer a su mesa. Con Amor eterno te he amado por tanto te prolongué mi misericordia. Jeremías  31:3

OREMOS:

El señor quiere que te refugies en sus brazos, hoy te invito a que hagas esta oración:  Señor Jesús hoy reconozco que te he fallado, que soy pecadora, que no puedo hacer las cosas sola. Hoy te pido que entres a mi corazón  y sanes mis heridas; que me abraces y que llenes con tu amor y misericordia mi vida; que seas tú el amo y dueño de todo; que tu luz brille en mí. Quiero tener una relación personal contigo en el nombre de Jesús… Amén

Si sus pecados son como la grana, se pondrán blancos como la nieve. Si son rojos como el carmesí, se pondrán blancos como la lana. Isaías 1:18

Con mucho cariño,

Evelyn Reynoso, Guatemala

Bella por gracia

Agosto 2018