En Dios encontré el amor

“Busqué…y encontré. Encontré sonrisas vacías, abrazos falsos y un te amo sin promesa. Descubrí que por más que intentaba convencerme, nada me llenaba. Sentía que estaba sola en lugares llenos de personas. Me di cuenta de que busqué y encontré…pero en el lugar equivocado.  Aprendí que lo que cuenta es saber dónde buscar para hallar lo que siempre quise encontrar.”

–          Gina Zanuncini 

Si hay algo que rompe mi corazón en mil pedacitos es ver cómo las personas buscan amor en lugares equivocados. Me lastima ver a jóvenes de mi edad buscando amor en los brazos de sus novios o novias y me pone muy triste ver que por más que traten, su corazón nunca queda totalmente lleno.

Me duele ver cómo buscamos amor en personas  u objetos. Muchas veces, hasta creemos posible encontrar amor en nosotras mismas. ¿A qué me refiero con esto? Una vez leí una frase en internet que dice que el único que puede llenar el corazón humano es Aquél que lo creó. Pensar que nosotras mismas, las demás personas o las cosas materiales son suficientes para llenar el espacio de amor que necesitamos en esta vida es algo ilógico. Déjame te explico más de qué estoy hablando.

Primero, debemos entender qué es el amor. Pablo en 1 Corintios 12 nos habla de los dones del espíritu, pero al terminar explica que hay un “camino más excelente”, el amor. Es ahí donde pasa a  1 corintios 13: 4-7 donde nos da las características del mismo:

“El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso.  No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor.  El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. 7 Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”

Pero solamente saberlo no sana corazones, hay que entenderlo y creerlo, así que acá les dejo el por qué nunca nos sentiremos totalmente amados si buscamos amor en lo terrenal.

Yo también he buscado amor en donde no debo de hacerlo. He buscado amor en mis amistades y familiares. Y sí, estas personas deberían de amarme y hacerme feliz pero al final del día ninguna me llenará completamente porque ninguna me conoce completamente. Lo increíble de buscar amor en Dios es saber que El me conoce de pies a cabeza. Sabe qué me gusta, qué no me gusta y por qué. Sabe que me lastima y qué me hace feliz. Mi Padre sabe con cuál pecado lucho a diario y cómo me cuesta alejarme de él. El sabe qué pensamientos perversos pasan por mi mente y cómo actúo de forma indebida. ¿Y sabes qué? Aún así me ama.

Dios es paciente, bondadoso. No es envidioso, ni jactancioso, ni orgulloso. Nunca se comporta con rudeza, ni es egoísta. No se enoja fácilmente y no guarda rencor. El se regocija en la verdad. El es tan increíble que todo lo disculpa, todo lo cree, lo espera y lo soporta. Sí, es el que más me conoce. Es el que más cosas podría tener en mi contra por la forma en la que actúo o pienso. Pero no lo hace. Todo lo contrario, me despierta cada mañana y me recibe con nuevas misericordias. Me recuerda con cada detalle de mi día que Su amor por mi sigue ahí, aún cuando ni yo me amo a mi misma.

Las personas nos pueden dar amor. Fuimos creados a Su imagen y al ser El amor, nosotros también somos y vivimos por amor. Sin embargo, seguimos siendo humanos. Fallaremos en algún momento. Nos sentiremos decepcionados de las actitudes de los demás y muchas veces vamos a darnos por vencidos en las otras personas. Me ha pasado que trato de mantener una amistad con alguien pero cuando me cuesta mucho tiempo y esfuerzo simplemente me doy por vencida. Me alejo. No lo hago por enojarme con esa persona, sino simplemente porque me canso de amarla sin recibir nada a cambio. Dios nunca haría eso.

El Señor ama a todos los que lo aman y busca a los que aún no lo encuentran. El nunca se ha cansado de amarme. Aún en esos días y esas noches en las que sientes que no te amas y no te aman, El si lo hace. Te amó, te ama, te seguirá amando.

Busqué el amor en lugares incorrectos. Me lastimaron. Mi corazón quedó dañado. Sin embargo, aprendí a buscarlo en el lugar correcto.

Y lo encontré.

Y me sanó.

Y me ama de regreso.

Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón. Jeremías 29:13

Busca a Dios y Su amor y lo encontrarás. No es solamente una invitación; es una promesa.

Te invito a que lo busques, pongas toda tu confianza y vida en Sus mano y te enamores de Él. No te lastimará y no te rechazará. Te llenará. Recuerda: No puedes dar de lo que no tienes. Si no tienes a la fuente verdadera de amor nunca podrás darlo sinceramente.

Con amor,

Gina Zanuncini, Guatemala