¿Está la Fe en vías de extinción?

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1) Esta es la definición que encontramos en la Biblia. Este libro es nuestro manual de vida, donde encontramos normas, valores y principios que todo hijo de Dios debe cumplir, para agradar a Dios. La obediencia al Señor, nos enseña cada día que su fidelidad es genuina y auténtica. Nuestra Fe nos permite creer siempre en Él. Dios siempre bendice al hombre fiel, en el Antiguo Testamento tenemos 2 historias de personajes que tuvieron Fe en Dios.

Uno, es Abraham quien dejó su tierra y parentela y obedeció a Dios y partió a una tierra lejana. Podríamos decir hoy en nuestro contexto, que hay personas que sienten el llamado de Dios y van a lugares lejanos a servir como misioneros. Tienen en sus corazones agradecimiento a Dios y desean conquistar otras tierras para el reino de Dios. A veces no es tan fácil, hay países que prohíben hablar de Dios… Oremos por ellos, porque hoy en día no es tan fácil. Abraham tenía un origen politeísta, en Ur de los Caldeos, adoraban a la luna, astros y símbolos. Abraham le creyó a Dios y es llamado por Él, como su amigo. Es conocido por un hombre justo y debido a eso fue muy bendecido. La fe de del patriarca es ejemplo a seguir.

El otro ejemplo de Fe en el Antiguo Testamento fue Rahab, una mujer prostituta de Jericó. Su casa fue un lugar ideal para buscar información sin sospechas. Dios elige personas sencillas, pero que tienen Fe. No importa el pasado, ni lo insignificante que puedan ser a otros. Rahab escondió a los espías y arriesgo su vida por ellos. Pero, ella conoce algo de ellos. En Josué 2:9 les dice a los espías: “Sé que el Señor les ha dado esta tierra”. Ella sabe que atravesaron el mar Rojo al salir de Egipto y de las victorias en el desierto, eso, hace que ella crea que hay un Dios Poderoso que acompaña a los israelitas. Solo creyó a Dios, al final de la historia, ella forma parte del pueblo israelita.

Tanto Abraham como Rahab, vivieron situaciones diferentes. Sus corazones estuvieron  dispuestos a ser receptivos a Dios. Había planes para ellos, los dos forman parte importante de la genealogía de Jesús. Hoy, nosotras debemos aumentar nuestra fe. Hablar por hablar no es evidencia de fe, pues hasta los demonios creen. Deben de haber frutos para que la fe sea completa. La fe y obras van de la mano, nada somos delante del Señor, si solo practicamos una de las dos, no pueden estar separadas y siempre deben de ir unidas.  Dios pone a prueba nuestra fe por nuestras buenas obras ¨Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta¨ (Stg.2:26). Esta cita es clave para nuestro diario vivir, pero Jesucristo es la fuente de la salvación y ejemplo de fidelidad también.

Con la obediencia, el Señor nos enseña cada día que su fidelidad es genuina y auténtica. La obediencia a Dios mantiene una relación estrecha con él. Dios siempre bendice al hombre fiel, Abraham dio a conocer al mundo su fidelidad, Rahab creyó sin ver y eso es lo que nosotros debemos imitar. Debemos mantener una relación muy estrecha con él, actuando como sus hijas y siendo dignas representantes de su amor.  

¿Cómo hacerlo? Escudriñando su Palabra que es verdad y da vida, aprendiendo de Él cada día, a veces no logramos escuchar lo que es su voluntad, e ignoramos su Palabra. Hay cosas externas que nos distraen, pero Jesucristo es nuestro perfecto ejemplo a seguir y su fidelidad es para todo aquel que le siga y le crea. Él es fiel y verdadero, cumple sus promesas. Por lo tanto, debemos ser hacedores de su Palabra, no simples oidores, solo el poder de Dios nos puede ayudar a mantener una conducta agradable a él. La victoria viene por la Fe en nuestro buen Dios y jamás podrá estar en vías de extinción.

Con el Amor de Cristo,

Lesbia de Tobías,

Guatemala

Mayo 2019