Grados de amor

“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios.  Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios”. I Juan 4:7-9.

Medita​: ​

Se escucha muy fácil decir “Amémonos unos a otros”, pero la realidad es que muchas veces encontramos más razones para decir que no podemos amar a las personas que tenemos a nuestro alrededor;  ya sea por sus errores, pecados, carácter, etc. Y esto es porque no hemos aprendido como es el verdadero amor, el amor de Dios.

Piensa en tu relación con tus padres, con tus hermanos, con tu matrimonio, con tus compañeros de trabajo o con tus amigos, ¿Te llevas mal con algunos de ellos y a veces piensas que has dejado de amarlos? Si es así, es porque estamos justificando nuestro amor con alguna razón. Y decimos “no me llevo bien con tal persona, porque su carácter no me es compatible”, “no me llevo bien con mis padres, porque me lastimaron”, “no puedo amar a mi esposo, porque siempre está enojado”. Tenemos muchas razones para no llevarnos bien con los demás, y seguro muchas más para decir que es mejor no amar, ¿Cierto?.

Justificamos el grado de amor que tenemos por otros, de la siguiente forma; “te amo como tú me tratas”, “te amo, si haces esto”, “te amo porque…”

Pero aprender a entender lo que Dios quería enseñarnos sobre “amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios” es fácil comprender cuando sabemos que Dios tenía suficientes razones para no llevarse bien con nosotros, ¿o no?. Él tenía miles de razones para no amarnos, pero aun así,  Pablo nos lo recuerda en Romanos cuando dice “Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.” Así que puede que tengamos miles de razones para justificar porque ya no podemos amar a alguien, y esa tonta razón nos haga perder a las personas que amamos.  Y si el amor fuera así… Ni tú, ni yo merecemos ser amados por Dios, y menos que él diera a su Hijo Jesucristo para que muriera por la humanidad. Él dijo “No importa las razones que tenga, aun así, los voy a amar”, “puede que ellos no me amen, pero yo voy amarlos”, “seguro van a insultarme, maltratarme y muchas veces rechazarme, pero aun así, los voy amar”. Siendo cristianos, le hemos dado a Dios muchas razones para que deje de amarnos, pero él sigue demostrando su amor hacia nosotros, porque el amor de Dios es un amor sin condición.

Aplica a tu vida:

Dios no midió consecuencias ni razones antes de amarnos. De la misma manera, nosotros no podemos amar a otros por las razones que ellos nos den para amarlos, porque no estaríamos viviendo bajo el principio del amor, sino que estaríamos viviendo bajo el principio de nuestra mente, del orgullo de nuestro corazón, y puede que eso sea la razón por la cual nos estamos separando de la gente a quien deberíamos estar amando.

Porque él nos mandó amar y no ha buscar una razón para amar. Así que, no justifiquemos nuestro amor en acciones y mucho menos no ocultemos el amor que sentimos hacia alguien. Y si alguien nos lastima, haz lo que Jesús hace, él perdona. Si eres alguien que prefiere guardar su corazón para no ser herida, recuerda que Dios no pensó así, cuando Dios amó, lo dio todo.

En lo personal te puedo decir, que mientras más conozco a Dios, más lo amo. Mientras más tiempo de intimidad y comunión con él tengo, más he aprendido a comprender su amor por mí, que aun siendo un hija imperfecta, él es un Padre que me ama con amor perfecto. Y cuánto más amo a Dios, más amor tengo en mi corazón.  Así que lo primero que tú debes hacer es aprender a comprender el amor de Dios, entender que “Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios”.  

Jeremías 31 dice que nosotros fuimos amados por Él con amor eterno. Así que ama con ese amor eterno, un amor sin condición, un amor que no tiene fin. Demuestra el amor que tienes a Dios, a los demás con tus gestos, actitudes y palabras, porque así estarás demostrando el amor que tienes por tu Padre Celestial. La muestra de su amor la conocemos en el sacrificio de Jesús por nosotros. Cuando tú amas a alguien, te conviertes en una persona que deja otras cosas con tal de bendecir a esa otra persona, tú das tu vida por la persona que amas, perdonas sus errores y expresas el amor que sientes.  Así que, si Dios nos ha amado así,  debemos también nosotros amarnos unos a otros.

Y claro, el amor sin condición no es fácil… menos cuando alguien nos lastima. Pero con la ayuda de Dios podemos llegar amar, a perdonar a quien nos lastimó, y a sanar nuestro corazón para que pueda amar a quien merece ser amado por nosotros.

Oración:

Señor Jesús, quiero agradecerte por tu sacrificio en la Cruz, gracias porque aun siendo yo un pecador, me amas con amor eterno. Te pido que me transformes en una mujer que ame sin condición, que perdone a quienes me ofenden y que me ayudes a guardar mis palabras para no lastimar aquellos que yo más amo, aun cuando me encuentre enojada o me hayan lastimado. Hoy perdonó aquella persona que me lastimó en alguna u otra manera. Permite amar a mi prójimo, a verlo con amor. Gracias por haberme amado primero y demostrarme el mejor ejemplo de ese amor sin condición. Señor, enséñame a amar como tú me amas.  Amén.

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser….” 1 Corintios 13:4-8

Les mando un fuerte abrazo,

Astrid Rosales, (Guatemala)

Agosto 2017