Hoy tengo una cita

Estaba tratando de pensar en las citas que tenemos día a día, citas con amigos, citas con personas del trabajo, citas con la familia y pensaba… todas estas citas las programamos, esperamos y todas vienen con un propósito, pero… ¿cuándo tengo mis citas con Dios? ¿Cuándo le dedico momentos totalmente a Él? ¿Debo de ser una experta para poder tener una cita con Dios? El propósito de una cita con nuestro Padre no necesita una razón de ser, una cita con El, puede ser con la simple razón de amarnos, no necesitamos de mucho para acercarnos, pues en medio de su gracia y amor es que podemos hacerlo. El se encarga de recordarnos el valor que llevamos dentro por su gracia y darnos un respiro de este mundo que cada vez va más rápido, y en el que muchas veces cuando menos lo esperamos, nos encontramos en la situación en la que precisamente no queríamos estar.

Te comparto un poco de mí,  puede que te sientas identificada.

A menudo, la vida va tan rápido, tenemos tantos “quehaceres”, tantas cosas por cumplir y mantener “bajo control”, que olvidamos la verdadera fuente de nuestra esencia de SER. Muchas veces, hasta que no veo en frente la situación en la que no quería estar, recuerdo… que Dios me escogió desde antes de crear el mundo entero, si a mí, una simple joven, en medio de todo el universo, océanos, cielo y estrellas, se tomó la molestia de escogerme, de fijarse en mí.

“Dios nos escogió  en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de Él en amor.” Efesios 1:4 (NVI)

Si.. Dios me escogió, así como te escogió a ti. Al momento de ser escogida por Dios necesitamos momentos de intimidad con El, para conocerle, amarle y recibir su dirección.

Pero en medio de nuestro afán de “sobrevivir” cada día, nos olvidamos mantenernos totalmente conectadas y rendidas a Él. Debemos comprender que Dios no nos creó a sus princesas, hijas del Rey de Reyes para solamente sobrevivir, sería totalmente absurdo, Dios nos creó para que vivamos en plenitud en Él…

“El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.” Juan 10:10 (NVI)

Si, lo que sucede al momento de olvidar y descuidar nuestros momentos con el Rey, es que el enemigo aprovecha la oportunidad para confundirnos, y robarnos la identidad que Dios ha puesto en nosotras, nos distrae del camino de buscar agradar a nuestro creador y de nuestro papel en el mundo como Hijas del Rey.

Es muy fácil distraerse, me distraigo cada día, pero es importante mantener una relación de comunicación abierta con Jesús, cuéntale como te sentiste al salir de ese examen en el que no te fue precisamente bien, después de  un desacuerdo con un ser querido o al ser ascendida en tu trabajo.

Comparte con tu Padre tus mejores y peores momentos, así será más difícil distraerte, en cada decisión trata agradarle de todo corazón a Él (Colosenses 3:23). De esta manera, nos mantenemos conectadas con Jesús, se nos facilita acercarnos a nuestro Padre con confianza.

Quiero proponerte intentarlo, yo estoy en el reto… procurando que mi vida entera sea una cita con el Rey.

“Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón” Jeremías 29:13

Con cariño,

Sarah Perdomo,

Guatemala