L’amour. ¡ah! el amor…

FRASE 1-4-2

El sentimiento mas maravilloso y bello, creación del Dios altísimo. Estamos en Febrero y el amor es un tema recurrente en todos lados. En vitrinas, posts en Facebook, anuncios en el periódico, todo nos insta a sentir el amor y amar a otros.

Y entonces, nos topamos con esto en nuestras redes sociales: “¿Cómo encontrar al amor de tu vida?” “5 tips para que ese muchacho caiga a tus pies” “10 cosas que sólo las solteras podemos hacer en San Valentín.” “5 ideas para no deprimirte este Día del Cariño por tu soltería.” “Mejor sola que mal acompañada.” “20 películas para sanar tu corazón roto.” “Playlist para esos corazones destrozados.”… Y muchos otros títulos ridículos.

Celebramos al amor, pero al amor equivocado. Celebramos el dolor y nuestros corazones rotos en vez de centrar nuestra vista en planes más grandes y perfectos. Celebramos la “felicidad” que nos trae el encontrar al muchacho “perfecto” y suprimimos todas sus faltas con tal de sentirnos felices y acompañadas. Celebramos el “No estar solos” y a nuestras imperfectas (pero queridísimas) amistades.

Si queremos celebrar el amor, celebremos al amor verdadero. Y no hablo de aquel que vemos en las películas o aquel que hace que nuestro corazón se acelere y escuchemos fuegos artificiales. Ciertamente, hablo del verdadero y más grande amor que existe. El amor perfecto y maravilloso: El amor de Dios.

En 1ra de Juan 4:8 nos da una de las más grandes verdades de la Biblia: Dios es amor. Con ésta verdad como base podemos entonces entender 1ra de Corintios 13: 4-8:

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;

no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor nunca deja de ser;

Este versículo es muchas veces mal interpretado como una forma de esperar que otros se comporten, cuando es un llamado a que nosotras actuemos de acuerdo a lo que este dice por una simple razón: Así es Dios.

Somos llamadas a ser un ejemplo del Señor en la tierra y si Dios es amor… entonces nosotras también debemos serlo.

Pablo nos dice en 1ra de Corintios 13:1-3: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve”.

No podemos ser amor si no tenemos amor en nosotras. Uno de los mandamientos más importantes es queAmemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, pero, ¿Cómo lo haremos si no sabemos que es realmente el amor?

El verdadero amor no lo encontraremos en nuestra familia, pareja o amigos. Podemos encontrar una parte o un ejemplo de lo que es amor, pero jamás el amor puro y verdadero que sólo Dios nos puede dar. Un amor tan grande que envió a Jesús a morir por nosotros para salvarnos. Un amor tan grande que perdona nuestros pecados día a día. Un amor tan grande que es paciente y bondadoso, aún cuando no lo merecemos. Un amor tan grande que es todo ternura. Un amor tan grande que es celoso y severo por nosotros, sin dejar de lado la gracia y la misericordia.

Un amor perfecto.

Celebremos al amor, pero celebremos el amor verdadero. Seamos ejemplo a quienes nos rodean y contagiemos el amor de Dios a quienes nos rodean. Y no nos sintamos desanimadas si éste día del cariño, éste mes o éste año no conseguimos las muestras de amor que deseamos, o una pareja, o una/un mejor amiga/o o aquello que creemos nos hará felices.

Dios sigue con nosotras y por lo tanto, jamás estaremos solas. Cada día, con cada respiro que tomamos y cada paisaje que vemos, Él nos muestra cuanto nos ama. Nos da una nueva oportunidad cada día y nos promete tener planes perfectos para nuestra vida. Ese;  amigas mias, es amor verdadero.

Un abrazo a todas,

Carmen Rizzo, Guatemala

Febrero 2016