La manicura más cara del mundo…

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He descubierto que la mayor satisfacción que una mujer puede tener, es cuando logra ver que su vida comienza a ser de ayuda para otras personas. El encontrar en el camino a una mujer que tiene un corazón generoso y dispuesto ayudar al prójimo sin esperar nada a cambio, llega a demostrar lo bella que es por dentro.  Una mujer que realiza obras de ayuda y generosidad, tiene gran valor delante de Dios.

Jesús dijo que el que quiere ser primero, será siervo; también dijo que, Él no había venido para ser servido, sino para servir. Mateo 20:25-28

El secreto para que una mujer llegue a sentirse verdaderamente plena y llena es cuando tiene un corazón de servicio porque su felicidad radica en la sonrisa de los demás.

Nosotros somos las manos de Dios en este mundo, somos las encargadas de poder transmitir de su amor a través de los actos que salen de nuestras manos. “La manicura más cara del mundo no puede lograr igualar la belleza de las manos de una mujer que se toma el tiempo para ocuparse de otros. Nuestras manos se vuelven realmente hermosas solo cuando realizan la obra del Señor”.

Debemos recordar que todo lo que hacemos, lo hacemos “como para el Señor y no como para los hombres”  Colosenses 3:23

Debemos ser siervas de Dios en todo momento y todo lugar. Si nos toca hacer quehaceres aburridos de la casa, debemos recordar que servimos a nuestra familia pero al mismo tiempo estamos sirviendo al Señor. Si nos toca trabajar por largas horas en nuestro lugar de trabajo, debemos recordar que es el tiempo del Señor. Si nos toca atender a nuestros amigos cuando visitan nuestro hogar, debemos tener las puertas abiertas y atenderlos como que fuera Dios quien se sienta a nuestra mesa. Si te toca servir en tu iglesia, debes hacerlo con amor sin esperar la aprobación o aplausos de los demás, pues es Dios quien recompensará. No importa el lugar a donde vayas o el servicio que prestes, tus manos deben ser siempre herramientas de amor, bondad y generosidad; todo lo que hagas debes hacerlo como para tu Rey.  Verás que no hay cosa que te haga sentir más hermosa, que el ver que tú estas siendo utilizada como un canal  que lleva del amor y de la gracias de Dios.

Somos mujeres virtuosas (Proverbios 31:10-31), por lo tanto nuestra tarea es servir con paciencia, dedicación, perseverancia y amor. Tu existencia se llenará de gozo todos los días de tu vida, tus cargas se harán más livianas, en tu mesa siempre abundará el pan, tu perfume será el amor y gracia de Dios; y serás utilizada por el Señor para el propósito para el cual fuiste escogida para ser su princesa… Se una mujer que viva de una manera digna del llamamiento que has recibido y descubre las cosas bellas que Dios quiere que hagas con tus manos, déjate usar por el Creador de las cosas más hermosas de este mundo. No hay nada más hermoso que ver en una sonrisa la satisfacción de una mujer que sirve de corazón, y que se alegra al ver que su servicio esta siendo ese canal que ayude a llevar el amor y mensaje de Dios. Descubre la verdadera felicidad que se recibe cuando sirves a otros y tu vida se convierte en su bendición.

Con mucho cariño,

Astrid Rosales (Guatemala)