Mis decisiones trascienden

En 1 Samuel 25:1-42 encontramos la historia de Nabal y su esposa Abigail. Haremos énfasis en los versículos 32 y 33: “David le dijo entonces a Abigail: ¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que te ha enviado hoy a mi encuentro! ¡Y bendita seas tú por tu buen juicio, pues me has impedido derramar sangre y vengarme con mis propias manos!”.

También en Proverbios 3:5-8 dice: Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él allanará tus sendas. No seas sabio en tu propia opinión; más bien, teme al Señor y huye del mal.  Esto infundirá salud a tu cuerpo y fortalecerá tu ser”.

Al leer la historia de Abigail, recuerdo que nuestros padres terrenales tomaban decisiones buscando siempre lo mejor para nosotras cuando éramos pequeñas… Al tener la mayoría de edad pensamos que ya estamos listas para tomar nuestras propias decisiones, sin permitirles a nuestros padres que se involucren en ellas.

Estoy segura que la mayoría de las mujeres, incluyéndome, pensamos que al cumplir los 18 años, nos emocionaba demasiado el pensar que ya podríamos hacer lo que quisiéramos sin el permiso de nuestros padres, pues ya éramos “sabias”. Sin embargo, en muchas ocasiones tuvimos que tomar decisiones importantes para nuestra vida, como por ejemplo: “¿qué voy a estudiar en la universidad”, “¿en dónde y de qué trabajaré?”, “¿inicio esta relación con esta persona?, ¿tener relaciones íntimas con mi pareja antes del matrimonio?, etc. Muchas veces buscamos nuestra propia satisfacción.

No obstante, nos olvidamos que tenemos un Padre Celestial quien es el único que sabe lo que es mejor para nosotras. Al olvidar esto, solemos tomar decisiones por cuenta propia sin consultarle antes a Él, porque nos creemos lo suficientemente capaces de tomar las decisiones correctas. Cuando esto sucede, cometemos la mayoría de los errores. Es así como le pasó a Nabal, esposo de Abigail, cuando trató mal a los hombres, haciendo que esto ocasionara enojo en David y sed de venganza. Sin embargo, hubo una persona que le avisó a Abigail sobre lo que había sucedido y lo que estaba por suceder.

Es por esto que Abigail tomó una decisión, y salvó a su familia y a los hombres de su esposo. Estoy segura de la persona que le brindó la información a Abigail fue enviada por Dios para salvar a todas las personas que iban a salir afectadas por la decisión que había tomado Nabal. Por esto mismo, pensaría también que Dios fue quien puso la idea en Abigail para presentarse delante de David y pedir por su perdón.

Habrán decisiones que tendremos que tomar durante nuestra vida, pero no debemos olvidar que así como nuestros padres terrenales tomaban decisiones por nosotras para protegernos, de la misma manera hará Dios durante todos nuestros días, sin importar la edad que tengamos. Es por esto que debemos recordar dos cosas:

  1. Nuestros hijos vivirán las consecuencias de las decisiones que tomemos hoy.
  2. Tenemos a un Papá que solo busca lo mejor para nosotras y es por eso que en Proverbios 3:5 dice que debemos confiar en Él de todo corazón y no  en nuestra propia inteligencia.

Una historia personal que deseo compartirte hoy es acerca de una decisión que tomé al cumplir los 18 años. A esa edad conocí a quien sería mi primer novio. Me encontraba muy ilusionada, porque era la primera vez que alguien se fijaba en mí. Sin embargo, la relación falló los primeros meses y luego decidimos intentarlo de nuevo, pero fue en ese momento en el que tomé una decisión sin consultarle a Dios primero; esa decisión fue el inicio de muchas más que causaron varias heridas en mi corazón e identidad por mucho tiempo, provocando que no me sintiera digna y me tratara de esconder de mi Creador. Sin embargo, Dios en su misericordia tan grande y hermosa me mostró que no tenía que tener miedo de Él y me mostró un poco de Su Gran Amor por mí. Digo “poco”, porque hasta la fecha me lo sigue demostrando, ya que Su amor es eterno y así es Su amor para ti también, porque eres Su princesa.

Toma un momento ahí en donde te encuentras y agrade a Dios por ser un Papá amoroso y por la protección que siempre te ha brindado. Pídele  a Él que te ayude a tomar las mejores decisiones para que lleguen a ser de bendición para tus futuras generaciones y para ti. Pídele perdón  si no lo has puesto de primero a Él ante cualquier decisión a tomar o te ha costado hacerlo y pídele que te ayude y te enseñe a hacerlo. Recuerda que Su plan para tu vida es bueno, pues en Romanos 8:28 dice: “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.”

Con mucho cariño,

Ericka Molina , Guatemala

Noviembre 2017