Navidad, un plan de rescate

Navidad, del latín “Nativitas” significa nacimiento. Aunque sabemos perfectamente que no nació en esa fecha, para nosotros los cristianos es un día especial en el que celebra el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, pero la historia comienza mucho antes de esto…

Dios había creado un mundo perfecto donde Él y nosotros junto con toda su creación viviríamos disfrutando de su amor y de su presencia, ese sería nuestro hogar para siempre, ese era el plan, pero Satanás quiso arruinar el plan de Dios luego de que fuera echado “literalmente” del cielo por querer usurpar el lugar de Dios.lucas2 copia

Satanás le dijo a Eva la misma mentira que nos dice hoy en día, “tu puedes ser igual que Dios, puedes poner tus propias reglas, puedes decidir lo que está bien o mal, no lo necesitas a Él”. Adán y Eva se creyeron más listos que Dios y desobedecieron al comer del fruto del árbol que Dios les dijo que no comieran. Y allí comienza nuestro Gran Problema.

El pecado entró al mundo porque ellos rechazaron a Dios, se rompió la relación de Dios con el ser humano y no podíamos repararlo, no se podía solo decir “lo siento Dios fallamos” porque el pecado hizo que a partir de allí el ser humano buscara pecar otra vez, y otra vez, y otra vez poniendo otras cosas como más importantes en nuestra vida antes que Dios.

Para volver a Dios necesitábamos hacer las cosas bien desde el principio, esto implicaba completa perfección, pero si lees la Biblia, vez tras vez fallamos, nadie pudo ser perfecto ni hacerlo todo bien. Dios hacía un pacto y la gente lo rompía, Dios los perdonaba y la gente volvía a pecar.

¿Y qué tiene todo esto que ver con la Navidad? Pues bien, tiene TODO que ver. El pecado nos separó de Dios y nosotros no podíamos volver a él, estábamos perdidos. Así que Dios hizo un plan para rescatarnos, Dios quería encontrar a sus hijos y llevarlos de regreso a casa. Y aquí es donde aparece Jesús… Al pecar necesitábamos no solamente ser perdonados (Romanos 5:12) sino que también necesitábamos ser limpiados del pecado, pagar la deuda por el pecado que cometimos, rescatados de la ira santa y justa de Dios, redimido al ser librados de la deuda del pecado, reconciliados con Dios, salvado de la muerte (Romanos 6:23) restaurados (Hechos 15:16), justificados (Hechos 13:39).

En Mateo1:18-24 dice que Dios escogió a una joven mujer llamada María para que por medio de ella naciera Jesús, María era virgen y estaba comprometida con un hombre llamado José, ella concibió por obra del Espíritu Santo y al enterarse José de que su prometida estaba embarazada quiso dejarla en secreto para no difamarla, pero un ángel del Señor se le apareció en sueños y le contó lo que sucedía, así que se casó con ella pero no tuvieron relaciones conyugales con ella hasta que dio a luz a Jesús.

Jesús, el Hijo de Dios, nació sin lujos, fue envuelto en pañales y colocado en un pesebre porque no había lugar para ellos en la posada (Lucas 2:1-20).

Dios sabía que ninguno de nosotros era capaz de vivir una vida perfecta y en obediencia a él, así que vino él mismo a vivir la vida perfecta que debimos haber vivido, cumplió la ley al pie de la letra y nunca pecó.  Jesús hizo todo por nosotros, tomó nuestros pecados y pagó por ellos con su propia vida, llevó nuestra culpa, nuestra vergüenza, y recibió la sentencia de muerte que era nuestra, pagó el precio y a través de su sacrificio en la cruz recibimos por gracia el perdón de Dios y podemos volver a casa.

Este es el verdadero significado de la Navidad, es Dios poniendo en acción su plan de rescate a través de Jesús para que tú y yo volvamos a casa. Solamente Dios puede llenar ese vacío en nuestro corazón, la salvación que Jesús nos ofrece solamente requiere que te arrepientas de tus pecados y creas en la gracia salvadora del sacrificio de Jesús.

Jesús resucitó al tercer día y ahora está sentado a la diestra de Dios, un día volverá y establecerá su reino, vendrá por aquellos a quien compró con su propia sangre, regresar a nuestro hogar con Dios depende de si aceptamos o rechazamos esa salvación.

Juan 3:16-17 (NVI): “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.”

Con mucho cariño,

Vicky del Cid, Guatemala