Necesito un consejo…

wrongw¿Alguna vez te ha pasado que te estresa más el hecho de pedir consejo que el problema que buscas resolver? A mi sí. Muchas veces me encuentro en situaciones difíciles en las cuales necesito que alguien más me hable con sabiduría para poder tomar una decisión y no sé a quién pedirle ayuda. Incluso me pasa que por no saber a quién dirigirme trato de evadir el problema o resolverlo con mi propia sabiduría.

Antes de que te siga hablando sobre la sabiduría vamos a definirla. Según el diccionario de la Real Academia Española es “el conocimiento más alto y profundo”; según la Biblia es un tesoro escondido que debemos buscar y cuidar para adquirir conocimientos de Dios (¡Lee Proverbios 2 para la descripción Divina de ella!)

Pedir consejos es en sí sabiduría. En Proverbios 19:20 Salomón (el hombre que es considerado como el más sabio de la historia) nos dice: “Atiende al consejo y acepta la corrección, y llegarás a ser sabio.” ¡Es como si nos diera sus tips para ser como él!

He ahí la importancia de pedir consejos, pero ¡ojo! No se los puedes pedir a cualquiera. No puedes esperar un buen consejo sobre las relaciones cuando se lo pides a tu vecina que dice que odia a los hombres; sobre la educación a tu amigo que prefiere vagar que estudiar; sobre nutrición a tu tío que lo único que toma es cerveza y come pan…etc. ¿Entiendes mi punto? No todos son sabios. No todos han buscado ese tesoro para poder aconsejar a los demás.

Pedir consejo a alguien que no está sincronizado con la palabra de Dios (de donde proviene toda la sabiduría) y que no tiene un compromiso con vivir una vida recta y justa puede resultar en algo fatal. Si vas a esa misma vecina preguntándole sobre cómo rescatar tu relación porque cometiste un error y no sabes qué hacer lo más seguro es que te responderá: ¡Déjalo, los hombres solo estorban en la vida! Y…¿Qué pasa si tu escuchas este consejo y crees que es lo correcto? Perderás tu relación.

Mi punto es que debes de tener mucho cuidado al pedir un consejo que afectará las decisiones que tomes.

Entonces, ¿a quién sí debes pedirle ayuda?

Primero es lo primero. Cuando te encuentres en una situación desagradable e incómoda donde notes que necesitas ayuda de alguien más…Pídesela a Quién da la sabiduría a los humanos. Sí, a Dios. Las batallas que vives día a día se ganan de rodillas. Cuando te arrodillas frente a Dios, Él te levanta por encima de tus problemas. No estoy diciendo que al orar escucharás una voz profunda y grave que te diga “Tienes que escoger ESTA universidad” o “No aceptes ese trabajo porque quiero darte uno mejor…” probablemente no escuches esa voz. Pero seguramente hablar con tu Padre te llenará de paz y te ayudará a ver con claridad a quién sí debes pedirle consejo. Incluso, te dará la sabiduría necesaria para que afrontes la situación. (“Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie”. -Santiago 1:5)

Después de orar, dirígete a alguien te de mucha confianza. Una persona que sea reconocida por su sabiduría, madurez (mental, emocional y espiritual) y también que varios le conozcan como alguien que da buenos consejos enfocados en Cristo (Sí, no en tu bienestar, ni en tu conveniencia, ni en lo que tú quieres escuchar, sino en Dios). No importa si  no eres su mejor amiga, acércate a ella. A la mayoría de personas que son conocidas como muy buenas dando consejos les encanta darlos y ayudar a los demás. Cuando le hables a esta persona, no omitas detalles que puedan alterar el consejo que te dan. (¡Por esto es importante hablar con alguien que te de confianza!) Si dices solo parte de la verdad, no estarás diciendo la verdad en absoluto.

Puede que la recomendación que recibas no te agrade. Puede que no sea la que esperabas. Sin embargo, si reconoces que es lo que Dios quiere que hagas y tú solamente por capricho no querías aceptarlo, ya sabes que debes actuar conforme a lo que te dijeron. Ya no hay vuelta atrás. No puedes decir que “no sabías” si ya te hablaron con claridad.

Buscar consejos y ayuda no es de alguien débil, sino es característica de personas fuertes que reconocen sus debilidades y las convierten en fortalezas. No ignores ese problema que tienes sólo porque no sabes qué hacer y no quieres pedir ayuda. Seguramente muchísimas personas están dispuestas a ayudarte y guiarte, sólo tienes que saber reconocerlas.

Te recordamos que en Bella por gracias nos encanta ayudar. Te animamos a escribirnos a [email protected] si necesitas comunicarte con alguien y pedir ayuda, oración y consejos. ¡Estamos siempre dispuestas a orar por ti y día a día pedimos a Dios que nos llene de sabiduría para poder aconsejarte!

Que Dios te llene de Su sabiduría y reconozcas Su voz en todo momento.

Saludos y abrazos,

-Gina Zanuncini.