No juzguemos para no ser juzgados

Mateo 7-1

Juzgar: Significa Formar un juicio o una opinión sobre una persona o una cosa.

El Señor Jesús es específico en su Palabra, Él quiere que nos amemos, que nos soportemos unas a otras. La Biblia es autoridad en ésta materia, según (Mateo 7:1) “No juzguéis, para que no seáis juzgados”. ¡Es una orden no es súplica!. Vivimos en una sociedad convulsionada muy egocéntrica y nos estamos desenfocando en el mandamiento: “Amaos los unos a los otros”. Por eso las relaciones con nuestro prójimo deben de ser más fuertes que nunca, la Biblia nos lo enseña, no hay otra mejor manera de tener buenas relaciones con nuestro prójimo que, seguir el consejo de Dios.

Somos luz en las tinieblas y ejemplo para los demás, -solo esto es un reto-, porque la gente nos observa en nuestro caminar. Aunque hagamos cosas que no le agraden al Señor, siempre tendremos un juez que intercede ante el Padre, lo hace por amor. Debemos practicar de su amor a través de nuestras actitudes con otras personas. El amor de Jesús debe ser la base de nuestras relaciones interpersonales, la expresión “Unos a otros”  aparece en la Biblia por lo menos 60 veces. Por eso es que se repite varias veces en ella, porque Dios desea la comunión y unidad entre nosotras.

Debemos ser mujeres que edifiquemos, que construyamos buenas relaciones en bien de la sociedad, de nuestras iglesias y familia. ¿Cómo espera Dios que nosotras cumplamos con éste mandato de no juzgar? … Pues autoevaluándonos, podemos hacer una lista de las veces que emitimos juicio contra otras. Se hace un cuadro con la fecha del día, a la par a quien juzgué, porque la juzgué y si pedimos perdón a Dios. Esto nos permitirá conocernos mejor y hacer la voluntad de Dios siendo mejores hijas.

 No hay mejor regalo para nosotras sabiendo que podemos hacer sonreír a Dios con nuestras actitudes y obediencia. Que nuestra vida diaria este llena de amor, verdad y acción para engrandecer su nombre. Debe existir en nosotras el deseo de obedecer y agradar a Dios según (1ª Pedro 3: 8b-9) “Amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino antes por el contrario, bendiciendo”.

Cuando nos volvemos jueces solo vemos lo malo en los demás, tengamos presente que solo Dios puede juzgar al hombre según (Salmo 75:7a)  “Porque Dios es el juez”. Juzgar es tan fácil sino sabemos la situación del otro, ni lo que esté sufriendo en su interior. A veces nos adelantamos a emitir juicio y “nos sale el tiro por la culata” –dicho guatemalteco, significa que nos sale todo al revés como lo habíamos pensado-. No podemos ser duras juzgando, no olvidemos que Dios así nos juzgará también, así que debemos tener misericordia para que Él tenga misericordia de nosotros. “Porque juicio sin misericordia será hecho con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia se gloría contra el juicio” (Santiago 2:13).

Por lo tanto, perdona, provee, acércate, habla, ayuda y oremos por ella o ellas, debemos hacer la diferencia que Jesús está en nuestras vidas.

Te invito a esta maravillosa aventura de amar a Dios por sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotras mismas, en éste caso a las mujeres que nos rodean, demostremos nuestra fe obedeciendo al Señor de señores.

Con el amor de Cristo

Lesbia de Tobías

Guatemala

Marzo 2016