No te des por vencida

notedesporvencidaNadie dijo que era fácil! Si, nadie dijo que la vida era fácil y menos la vida cristiana. De por sí, ser mujer ya es bastante complicado y si a eso le sumamos la sociedad en la que vivimos, con todos sus estándares y parámetros, lo que los demás esperan de mí, los estudios, la carrera, la familia, el trabajo y por supuesto la iglesia, el servicio y eso sin contar con el ministerio y la vida espiritual… son bastantes cosas para una sola vida no te parece?

Imagínate todo eso y además sumarle los inconvenientes y obstáculos que pueden, mejor dicho, que van a presentarse en el camino. No está nada fácil! No te preocupes que este artículo no se trata de desanimarte, al contrario. Pero primero quiero ponernos en contexto, aunque yo sé que esto que te digo no es nada desconocido para ti. Solo quiero que te des cuenta que no eres la única en esta pista de carreras, todas corremos la carrera de la vida, solo que cada quien en su propio carril.

Jesús nos advirtió acerca de esto cuando dijo “…En este mundo afrontarán aflicciones…” Es decir, les digo que la carrera no será fácil de correr, sin embargo nos dio también una excelente noticia, cuando dijo “…pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo” Así que en El tenemos esperanza, porque Él estará ahí en cada obstáculo, en cada aflicción para animarnos pero sobre todo para darnos la victoria.

En mi país (Venezuela) hay una frase muy común, “tirar la toalla” y eso no es otra cosa que darse por vencido. Esa frase ha pasado por mi mente varias veces en mi vida, sobre todo cuando siento que las cosas se ponen muy difíciles y que no sé qué hacer para solucionarlas o cambiarlas. Para cada una de nosotras estas aflicciones son diferentes, algún problema con una clase en la universidad, problemas para relacionarte con tus papas, un corazón roto por alguien que no supo valorarte, en fin, estas aflicciones de las cuales Jesús nos advirtió, vienen en todos los colores, formas y tamaños posibles.

Hay alguien que está muy interesado en interrumpir nuestra carrera y evitar a toda costa que lleguemos a la meta (tu sabes de quien te estoy hablando). Lo importante de todo esto, es que en este momento, mientras lees estas líneas, puedas identificar cuál es tu angustia, cuál es ese obstáculo en tu vida que te está haciendo pensar en tirar la toalla (o colgar los tenis como dicen mis amigos en Guatemala). Tal vez puedas pensar que tu obstáculo es insignificante o que a Jesús no le importa, que el Dios del universo no va a estar pendiente de algo tan tonto como eso, pero te invito a que pongas eso que te está estorbando delante de su cruz y recuerdes sus palabras: “¡anímense! Yo he vencido al mundo”. Anímate porque Él ya te ha dado la victoria sobre todos esos obstáculos! Tu Padre celestial te quiere recordar hoy que no estás sola, que Él está contigo y que tomada de su mano llegarás a la meta y obtendrás el galardón.

En la carrera de mi vida, he encontrado en su Palabra algunas promesas que me animan y me ayudan a seguir corriendo y quiero compartirlas contigo. La primera está en Jeremías 29:11, saber que Dios tiene un plan y un propósito especial y específico para mí, me encanta, me anima y me desafía a seguir adelante porque sé que tengo algo importante que hacer para Él y para su reino.

Que Dios me haya creado con un propósito especial que solo yo puedo cumplir, me hace sentir especial y me da fuerzas para pasar cualquier obstáculo. La segunda promesa está en Salmos 32:8, no solo me ha dado un propósito único y especial, sino que también promete acompañarme durante la carrera, cuidarme y mostrarme cual es el mejor camino para mí. Wow!! ¿Dime si eso no es suficiente para levantarte de donde estás, volver a la pista y correr con más ganas que nunca la carrera de tu vida?

Una última cosa, en Juan 16 Jesús dice algo más acerca de todo esto de las aflicciones. Dice “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz…”  Dios quiere que podamos correr nuestra carrera tranquilas, en paz, sabiendo que Él va con nosotras y que ya nos ha dado la victoria. Oro para que Dios nos permita a cada una superar los obstáculos que encontremos en el camino, que su paz nos acompañe y llene nuestros corazones durante el recorrido y que todas podamos llegar a la meta y obtener el galardón que Él ya tiene para nosotras.

No te des por vencida, sigue corriendo!!!

Con cariño,

Fabiola Colmenarez, Venezuela