Ovejas por aquí, paciencia por allá

¿Díganme ustedes si no es lógico el pensamiento divino? Aun así nos cuida y vela por nosotras. La Biblia dice:Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas”. (Juan 10:11). ¿Quién no quiere tener de ese amor? Y que nos cuide hasta la muerte?. Solo Jesús es capaz de demostrar esa clase de amor. Amar hasta las últimas consecuencias.

La oveja debe vivir en un ambiente tranquilo, el agua que toma debe estar tranquila sin movimiento, no sabe distinguir entre hongos silvestres y venenosos, si se echa sobre una piedra no se quita y aguanta el dolor todo un día, que con sólo levantarse y cambiar de lugar evitaría el dolor, pero la oveja es así de torpe, medio ciega y medio sorda, es todo un atentado su supervivencia.

Se ve una enseñanza tan sencilla, pero con un gran trasfondo. He observado que algunos maestros enseñan  a niños a cuidar un pollito, y se los dan para que lo cuiden en sus casas. Desde ahí se observa quien tiene paciencia, quien le da de comer, quien lo cuida y a quien le sobrevive… !porque es difícil cuidarlos!. Ahora imagínense un rebaño de cientos de ovejas, ¿Qué tipo de atención demandan?. Cuidando ovejas se aprende a tener paciencia y mucha. Este es un don difícil de controlar hoy en día, por el ritmo de vida que llevamos y paciencia es lo que menos tenemos.

“El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor”. (1 Corintios 13:4-5)

Dios en su sabiduría infinita nos capacita para desarrollar la paciencia en amor, porque es clave tenerla, para tener buenas relaciones. Así que David aprendió a ser paciente, tolerante, aprendió a adorar a Dios y ser un amoroso cuidador de ovejas. Aprendió también a defenderlas de animales que les atacaban. Aprendió a manejar la onda usarla como proyectil contra los animales que atacaban a su rebaño.

“Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”. (Santiago 1:3,4)

Con esta palabra en mente sepamos que es necesaria la paciencia en nuestra vida diaria y esta va acompañada de amor que Dios mismo depósito en nosotras cuando lo aceptamos en nuestro corazón. Si tienes falta de paciencia y de amor hacia a otros, ven a los pies de Jesús en oración, se sincera con Él acerca de tus relaciones y pidele lo que te hace falta, porque Él no te lo negara.

“Siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor”. (Efesios 4:2)

Con el amor de Cristo,

Lesbia de Tobías, Guatemala

Bella por gracia