Promesas para TODAS

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Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. (Romanos 8:28)

Es muy fácil vivir atrapados en nuestras actividades diarias (estudios, trabajo y vida social) y aún más fácil quedar atrapados en los momentos de dificultad, en esos momentos donde nos entra la duda sobre preguntas como si: ¿Estoy haciendo lo qué Dios quiere que yo haga? ¿Responderá Dios mis anhelos y deseos? ¿Podré pasar está prueba? ¿Será suficiente  lo que yo hago para recibir el amor y las bendiciones de Dios? ¿Podrá Dios perdonarme por lo que he hecho? ¿Valdrá la pena vivir una vida consagrada para Él?¿Por qué no responde mis oraciones?¿Esto no es lo que yo quería, por qué fue así?. Seguro que ustedes se ha hecho alguna de esas pregunta.

Yo solía tener esos sentimientos de duda, hasta que un día decidí empezar a estudiar y leer más la Palabra de Dios. Fue ahí cuando entendí que en esos momentos cuanto me siento deprimida por aquellas situaciones que salen mal o cuando veo que la respuesta tarda en llegar o llega de la forma en que yo no esperaba, debo recordarme a que Dios tiene promesas para mi vida. He aprendido que la biblia debe ser mi manual de vida y, que dentro de ella podré encontrar la solución y respuesta para cada situación, solo es cuestión de leerla.

He aprendido a confiar en que su Palabra es buena como el oro, todo lo que Él promete es verdadero. Se que las promesas que Dios tiene para mi son las que me harán poder encontrar mi fuerza en el Señor, a reconocer que a pesar de mis errores Él me ha visto con ojos de amor y me ha escogido para ser su hija, Él me ama tal y como soy. He empezado a confiar; en que debo creer en cada promesa que encuentro en la biblia está escrita para mí, para luego empezar a recibirlas de forma natural. Ahora se que el mejor camino para vivir mi presente y mi futuro, es tomada de la mano de Dios, confiando que aunque las cosas a veces parezcan grises, Él las llena de color. Y estoy 100% convencida que vale la pena vivir agradando a Dios.

Estas son algunas de las promesas que he encontrado en la biblia y de las cuales me he aferrado a tomarlas propias para mi vida, promesas que han marcado una diferencia en lo que hoy en día soy:

  • Cuando siento que mis fuerzas no me son suficientes recuerdo que puedo hacer todas las cosas por medio de Él (Filipenses 4:13, Isaías 41:10).
  • Cuando veo que los problemas son grandes, recuerdo que si Cristo está conmigo, ¿quién contra mi? (Romanos 8:31, Deuteronomio 20:4).
  • Cuando siento que le he fallado y no siento que merezco de su amor, recuerdo  que su amor es inagotable y puedo estar sin mancha delante de Él (Salmo 130:7, Salmo 86:5).
  • Cuando siento que la paciencia se me acaba y empiezo a desesperar por ver respuesta, se que debo volver a tomar aire y respirar  (Isaías 40:31, Juan 14:13-14)
  • Cuando veo que no tengo lo que necesito en el momento, confío en que Dios proveerá (Filipenses 4:19).
  • Cuando me siento inferior a los demás, recuerdo que yo soy cabeza y no cola (Deuteronomio 28:13).
  • Cuando tengo miedo, se que Él es mi refugio (Salmos 18:2, Salmo 121:5).
  • Cuando siento que lo que anhelo no se cumplirá, recuerdo que debo confiar en Él (Marcos 11:24, Salmos 20:4-6)
  • Cuando no me siento bella, recuerdo que soy hechura suya y que la belleza viene de lo más intimo del corazón (1 Pedro 3:4, Proverbios 31:30).
  • Cuando dudo en que es bueno vivir conforme a su voluntad, retomo el camino porque se que he sido hecha para hacer buenas obras (2 Timoteo 2:21, Efesios 2:10).
  • Cuando olvido que soy hija de Dios recuerdo que el me escogió antes de nacer (Jeremías 1:5).
  • Cuando me desanimo porque la respuesta no fue la que yo esperaba, confío en que sus planes son mejores que los míos (Jeremías 29:11).
  • Cuando mi corazón está viviendo muchas emociones a la vez, recuerdo que debo cuidar mi corazón en toda situación, sea buena o mala (Proverbios 4:23).
  • Cuando tengo un nuevo sueño, lo pongo delante de Él primero para que se cumplan conforme a su voluntad (Proverbios 16:3).

Estas son algunas de las muchas promesas que he encontrado en la biblia y que me han hecho cambiar mi forma de vivir, pensar y actuar. Y se que aunque a veces me cuesta ponerlas en práctica debo confiar en que todo lo que pasa en mi vida, pasa con un propósito. Se que si tú aprendes a buscar tus propias promesas, encontrarás todo lo que Dios dice que eres y puedes hacer… solo necesitas tener un poco de fe.

Las promesas de Dios son un tesoro lleno de piedras preciosas, listas para adornar mi vida.

Con cariño,

Astrid Rosales (Guatemala)