Pruebas dentro del matrimonio

caer

Queridas bellas, como siempre es un gusto poder escribirles, pero especialmente compartirles que durante unos meses estoy batallando con una tentación en la cuál con la ayuda de Dios día a día he podido salir vencedora, la palabra me ha sostenido y a través de ella es que he podido salir de esta prueba.

Soy una chica casada, siempre he tenido expectativas muy altas del matrimonio y desde muy chica empecé a orar por un matrimonio conforme al corazón de Dios, considero ser bastante moral o al menos trato, siempre que se trataba del tema de la infidelidad en una persona me oponía no importando causas que lleven a cometer dicho acto, sigo pensando igual pero actualmente he aprendido que no debo apresurarme a emitir un juicio, eso solo Dios lo puede hacer, pero sí puedo ver con amor ambas partes, tener gracia para con las personas sin importar cuál sea el daño o la situación.

Se preguntarán porque escribo ésta gran antesala, pero es para contarles que aun aparentemente siendo “firme” la carne quiere revelarse y es por eso que dice la palabra de Dios:

 Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer. 1ra. Corintios 10:12

No sé cómo decirles, pero hace 2 meses me empezó a gustar un hombre que no es mi esposo, y cuando digo me empezó a gustar no es ese el problema, el problema fue cuando empecé a pensar demasiado en él y la Biblia actuando me recordaba:

Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón Mateo 5:27 (hombre o mujer).

Tengo un hogar maravilloso si bien es cierto cada matrimonio afronta sus problemas o altibajos sé que tengo alguien por quien oré y es un regalo de Dios, estoy esforzándome en buscar de Dios, leer su palabra, edificarme en Él y aun así ésta persona se robaba mis pensamientos era una lucha mental terrible porque por un lado mi mente maquinando malos pensamientos, cuando digo malos lo digo porque soy una mujer casada, que obviamente no debe enamorarse de alguien más pero por otro lado orando y recitando la palabra de Dios.

La mente es un arma muy poderosa pero mayor es Dios que está en mi corazón y día a día me recordaba su palabra como susurrante a mi oído.

Queridas bellas la palabra de Dios es real y poderosa, para mí fue como un fumigador o exterminador de plagas de cucarachas horribles en mi mente, gracias a Dios hoy puedo escribírselos he superado éste par de meses y cada vez que un pensamiento quiere venir a mi mente digo con autoridad:

Destruimos los argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios; llevamos cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo.  (2da. Corintios 10:5)

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10).

Es mi anhelo no pensar en mis propios pensamientos sino más bien pensar en los pensamientos de Dios en mi vida.

Queridas por favor mantengámonos firmes, mantengámonos lo más cerquita al Padre que está en los cielos a través de Jesús, si nosotras nos alejamos de Él es más posible que caigamos en tentación y no superemos la prueba, leamos y atesoremos su palabra en nuestro corazón, en nuestra mente ya que la palabra es la espada poderosa con que podemos luchar y tiene poder, si nuestra carne quiere ser desobediente; hablemos como el Rey David a nuestra alma, a nuestro espíritu que se sujete a obedecer a nuestro Señor.

Yo te cuento mi testimonio para que sin importar la prueba, tentación o la lucha que estés pasando sepas que no estas sola hay refugio en Él no te alejes al contrario acércate más porque en nuestra debilidad podemos ser fuertes en El.

Y termino con esto:

Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. (2 Corintios 12:9).

En cuanto a lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si hay algo que merece alabanza, en esto piensen. (Filipenses 4:8).

Pruebas siempre van a existir, pero dependerá de nosotras lo que hagamos con ellas, que nuestro anhelo siempre sea agradar y darle gloria y honra a Jesucristo en nuestras vidas, razón suficiente para no querer caer en las garras del pecado.

Con el cariño de siempre,

Anónimo

Abril 2016