¡Qué bueno que no fue suficiente!

navidad

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“No fue suficiente.” ¡Qué frase tan devastadora! Te deja un sentimiento de vacío seguramente… uno que te hace ver algo como “inútil”.

Creo que muchas veces nos enfrentamos a muchas situaciones donde ese “no fue suficiente” es una tragedia. Sin embargo, hay uno de esos que absolutamente me encanta. Hay un “no fue suficiente” que cautiva mi corazón y lo llena de alegría. Es uno de esos que simplemente me deja sin palabras y que recordamos cada final de año. Adornamos nuestras casas llenándolas de luces, moñas rojas y doradas. Perfumamos nuestro hogar con olor a galletas recién horneadas y hasta escuchamos música que nos recuerda que ese día está cerca y hay que celebrarlo. ¡Hay que celebrar que no fue suficiente!

Te preguntarás… ¿De qué estoy hablando? Bueno, te explicaré.

¿Has escuchado la frase “el amor es un verbo, no un sustantivo”? Seguramente sí. El amor es acción. Es dar sin esperar nada a cambio. Es demostrar con hechos lo que decimos con palabras. La verdad es que decir algo, por más lindo que sea, nunca se comparará con hacer algo. Te dejo un ejemplo: Imagina que encuentras a un hombre poeta. Este te dedica los versos más hermosos que has escuchado. Te dice mil veces que te ama. A pesar de esto, nunca te lo demuestra. No te enamora con acciones como: llamarte, visitarte, ayudarte, buscarte…etc. Definitivamente su encanto no te parecerá suficiente. Esas palabras se las llevará el viento y tú querrás encontrar a alguien que te enamore con acciones más que con palabras (lo ideal es que lo haga con ambas). Dios también actúa de esta forma. Él sabía que enamorarnos con palabras no bastaría. Él siempre supo que debía demostrarnos con acciones Su amor. No fue suficiente decirnos que nos ama, debía manifestarlo y poner en acción el plan más encantador de todos. Conocía que nuestro corazón necesitaba hechos que nos dijeran cuánto nos ama en lugar de sólo creer que lo hace porque Su palabra dice que así es (¡Como en el libro de Jeremías donde el Señor le dice a Israel <Con amor eterno te he amado…> El ama a su pueblo eternamente!)

Entonces sucedió. Dios mismo vino al mundo de la forma más humilde posible. No vino en una carroza con mil ángeles escoltándolo mientras uno de ellos proclamaba ¡EL REY HA LLEGADO! No, no fue así. Vino como un indefenso bebé que era totalmente dependiente de su madre María y su padre José. Tuvo que aprender a caminar, comer, ir al baño… ¡Todo! ¿Y para qué? Para ser sacrificado y morir por nosotros. Para vencer la muerte y el pecado. Jesús nos redimió y liberó de cualquier tipo de esclavitud. Murió por ti, por tú libertad. Murió para convertir ESE amor tan grande en más que palabras.

Romanos 5:8 “…pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores.”

Fue la muestra de amor más grande de la historia. Gracias a la fe de una joven que no dudó en decir “Haz de mi lo que Tú quieras; gracias a un hombre de 33 años que soportó las críticas y maltratos de los demás; gracias a un amor eterno y sin límites…ahora somos libres y podemos acercarnos a Dios con toda confianza tal y como somos. (Lee la historia de Jesús en cualquiera de los cuatro evangelios de la Biblia: Mateo, Marcos, Lucas o Juan)  ¡Olvida eso de que debes de purificarte antes de llegar a Él! ¡Es SU presencia la que te purifica! Es Su poder el que te llena de fuerzas y reconforta cuando lo necesitas. Es su amor y gracia lo que te sustenta. Es saber que te entiende porque Jesús pasó por lo mismo que tú pasas cada día de tu vida. El temor, la tristeza, la alegría, los nervios… ¡Jesús experimentó todas esas emociones! ¿No te parece increíble? ¿No te enamora saber que alguien hace todo eso por TI? ¿No te emociona ver cómo alguien deseaba tanto tu corazón que decide morir por ti para liberarte? A mí sí. ¡Muchísimo!

Mientras llenamos nuestras casa de adornos, hacemos las compras necesarias, escribimos a nuestros seres queridos, tomemos  un tiempo para agradecer esa muestra de amor. Agradezcamos que no haya bastado decirlo. Demos gracias a nuestro Padre por ser tan detallista y encantador. Seguro, no todo es color rosa en nuestra vida, pero saber que todo es para bien y parte de un plan perfecto es bastante como para darle las gracias.

Eres libre, amada, redimida y perdonada…todo porque decir “te amo” simplemente no fue suficiente.

Felices fiestas y muchas bendiciones,

Gina Zanuncini, Guatemala.