¿Qué te motiva a celebrar la Navidad?

Un año más que llega a su fin y cada una tiene historias que contar. Metas que se cumplieron y algunas que no. Hubo viajes, enfermedades, nacimientos, graduaciones y muchas cosas más. Solo nos queda agradecer a Dios por lo vivido y aprendido. Pero lo que me motiva a escribir, es lo que vi hace unos días que me tocó recoger familia en el aeropuerto.

Cuando llegué empecé a observar que las pantallas si funcionaban, daban el horario de los vuelos. Vi que llegaron unos electricistas a reparar la pantalla gigante de anuncios y la repararon inmediatamente. Pensé: “estamos mejorando” y seguí caminando y observando. Pero lo que quiero compartir fueron las escenas de niños, que recibían a sus papás, evidentemente viven con mamás y los papás viven fuera de Guatemala. Cada uno tendrá una historia que contar.

La familia es la base de la sociedad y la veo dividida. Vi una niña que cuando vio a su papá, no dejaba de brincar y el abrazo que se dieron fue de película. Vi otro papá que venía y dos adolescentes lo abrazaron y lloraron, pensé: “tal vez no se han visto en largo tiempo”. Otros con rótulos, globos y rosas, para entregar al que viene. Otros más atrevidos entraron un metro adentro del aeropuerto. La emoción de ver a papás no les importaba romper reglas, aún frente al policía que no les dijo nada y dejó que pasara ese lindo momento.

Lo que me llama la atención es que eran hombres los que venían, quiere decir que los hijos viven con la madre o algún familiar, y esta época es la que se presta para reunir a la familia. Puede ser que la fecha los motivó a viajar. O extrañaban los tamales, nuestro plato favorito de la época. La celebración de Thanksgiving en el país del norte, es una fecha de unión familiar, donde los aeropuertos están al tope. Se prepara un delicioso pavo, recordando la buena cosecha cuando llegaron los peregrinos y compartieron de lo que cosecharon con los nativos.

 Quiero hacer notar el verbo “dar” no existe otro verbo en la Biblia para analizar e interpretar su significado, al desprendernos de algo y darlo voluntariamente, más cuando se trata de ofrendar a Dios. A veces damos por compromiso, a veces gastando lo mínimo y dar algo insignificante, hay muchas historias que hablan de ese verbo. Dios les “dio” a Adán y Eva un jardín. A Abraham le “dio” una tierra prometida y un hijo en la vejez, a Ana le “dio” un hijo, a David le “dio” un reino, pero, la historia más espectacular es cuando Dios “dio”  a la humanidad el mejor regalo que podíamos recibir. Su Único Hijo como sacrificio para “darnos” vida eterna.

Esta promesa está en (Isaías 9:6-7)  Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

Fue una promesa que se cumplió al pie de la letra. Fue Dios que hizo que el verbo “dar” tuviera relevancia. Al ser humano le gusta “dar”, pero recibiendo algo a cambio, es por nuestra naturaleza egoísta. Aunque hay personas dadivosas.  La reflexión que quiero dejar, es que en estas fechas “demos y compartamos” momentos para hablar de Jesús, compartir el Evangelio de Salvación. El mundo está más confundido que nunca. Encontramos en el libro de (Marcos 12:30,31) Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.

Son dos mandamientos claves para el cristiano. “Amar a Dios y al prójimo” Así que, esta que sea la motivación más grande de nuestras vidas en estas fechas y siempre. El fundamento para nuestras vidas es la Biblia, su Palabra viva y que da vida. Amemos a nuestros semejantes y compartamos de ese Amor perfecto, sin límites, ni exigencias, que nuestro Señor nos da por su gracia y amor hacia nosotras. A Él sea la Gloria y la Honra por los siglos de los siglos. Amén

Con amor en Cristo,

Lesbia de Tobías

Guatemala.