Semillas que dan fruto

“Un campesino salió a sembrar trigo, mientras sembraba, unas semillas cayeron en el camino. La gente que pasaba por allí las pisoteaba y los pájaros se las comían, otras semillas cayeron en un lugar donde había muchas piedras; las plantas nacieron, pero pronto se secaron porque no tenían agua. Otras semillas cayeron entre espinos. las plantas brotaron, pero los espinos las ahogaron y no las dejaron crecer. El resto de las semillas cayó en buena tierra. Las plantas nacieron, crecieron y produjeron espigas que tenían hasta cien semillas.” Lucas 8:4-8 (TLA)

Medita​​

Jesús nos enseña en ésta parábola, que la semilla es la Palabra de Dios y sus promesas. Los terrenos donde han caído esas semillas representan la forma en que cada persona ha decidido recibir esa palabra en sus corazones.

Las semillas que cayeron en el camino y los pájaros se las comían; son aquellas personas que han oído, pero como han vivído en pecado, viene el diablo y se lleva la palabra de Dios de sus corazones, haciéndoles creer que no serán salvas… Los del camino de piedras son las que; al oír la palabra, la reciben con gozo; pero ésta nunca echan raíz, siempre están ahí solo para escuchar; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba simplemente se alejan… Las que cayeron en espinos, son los que han oído, pero a lo largo de su caminar han puesto en segundo plano la palabra de Dios y su relación con Jesús y por causa de las preocupaciones, riquezas y placeres de la vida, se han olvidado de sus promesa… Pero aquellas semillas que han caído en buena tierra, son las que tienen un corazón donde la semilla echa raíz, crece, florece y da buen fruto; estas son las que a pesar de todo siempre perseveran.

Aplica a tu vida

A lo largo de mi caminar como cristiana, miro atrás y me doy cuenta que he vivido situaciones que ahogaron la palabra de Dios en mi vida y me hicieron ser esa semilla que cayó entre los espinos… La palabra había estado en mi corazón por muchos años y había comenzado a crecer, pero a causa del pecado o afanes de la vida superaron la importancia que tenía Dios en mi vida y me ahogaron en mis preocupaciones e hicieron que olvidara las promesas que el Señor me había dado… A pesar de esto te puedo decir que tenemos un Dios que siempre cuida de nosotros y siempre está regando esa semillita en tu corazón para recordarnos que lo que él ha prometido, lo cumplirá… en la medida que nosotros lo permitamos. Dios cuida de nosotros y nos ama tanto, que siempre nos da una segunda oportunidad, él nunca me ha dejado, ni se había olvidado de lo que él me había prometido.

Jesús nos da ésta parábola para ayudarnos a examinarnos, haciéndonos éstas preguntas: ¿Cómo recibo la palabra de Dios y sus promesas? ¿Tengo oídos para oir? ¿Tengo un corazón dispuesto para responder a lo que Dios nos está pidiendo? Y lo más importante ¿Qué clase de oyente somos?.

Jesús nos pide que seamos como la semilla que cayó en la buena tierra, quiere que nuestro corazón sea bueno y puro para aprender a reconocer su voz… Si logramos ser como ésta semilla, seremos personas que luego de escuchar la palabra de Dios, la tomamos seriamente, la escuchamos para arrepentirnos y nacemos de nuevo, la creemos para florecer en los planes de Dios a pesar de las prueba y obedecer a su llamado para dar fruto en otros.

Debemos examinar nuestro corazón a diario, tener una relación constante e íntima con Jesús y rodearnos con personas que nos ayuden a regar la semilla que Dios ya ha sembrado en nuestras vidas.

Oración

Señor Jesús, te pido que me ayudes a escuchar tu voz, a reconocer tu llamado y tomar con seriedad y amor la semilla que ya has sembrado en mi vida. Ayudame a ser esa semilla que cae en buen camino y da fruto. Aleja de mi mente toda distracción o pensamientos que quieran alejarme de tu llamado, rodéame de personas que me ayuden a crecer en tu palabra y dame un corazón sincero y humilde para reconocer cada vez que te fallo, en el nombre de Jesús… Amén.

“Mis planes para ustedes solamente yo los sé, y no son para su mal, sino para su bien. Voy a darles un futuro lleno de bienestar”. Jeremías 29:11 (TLA)

Con mucho cariño,

Astrid Rosales (Guatemala)

Bella por gracia

Junio 2017