Te invito a un café

Cuando me preguntaron ¿Qué significa la Sangre de Jesús para mí?, tuve que sentarme un momento a pensar. La biblia habla de la Sangre de Jesús como lo que nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7), además de que es prueba del nuevo pacto (Hebreos 9:15) y la única forma en que podemos ser perdonados, pues “sin derramamiento de sangre, no hay perdón” (Hebreos 9:22).

En tiempos antiguos, para que fueras perdonado de tus pecados, debías llevar ante el sacerdote cierto animal para sacrificarlo en tu nombre. Este tipo de “perdón y limpieza” podemos verlo como algo temporal y físico, algo que perdía vigencia y por eso, debía hacerse cada cierto tiempo o en ocasiones especiales.

Sin embargo, cuando Jesús murió por nosotros, lo hizo para que nuestro perdón y limpieza sea algo eterno e interno. Esto lo podemos encontrar en Hebreos 9:14: “Si esto es así, ¡cuánto más la sangre de Cristo, quien por medio del Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, a fin de que sirvamos al Dios viviente!”

El Sacrificio de Jesús en la cruz no es solamente para que nuestros pecados fueran perdonados públicamente, sino para crear en nosotros un cambio de actitud y en nuestra forma de vivir. Sin embargo, el sacrificio no es una forma de obligarnos a amar a Dios, sino, más bien, como una invitación

Ir a tomar café con las amigas es, definitivamente, uno de los mejores placeres en esta vida. Otro de los grandes placeres es cuando te invitan al café sin que lo esperes. Cuando me ha pasado esto, busco agradecer a quien me invitó, ya sea pagando la próxima vez su cuenta, o dándole mil gracias. Para mí, eso es la Sangre de Jesús: la invitación perfecta.

Es una invitación a la que quiero corresponder con agradecimiento y obediencia, con mis acciones y mi amor. La Sangre de Jesús es lo que nos ha permitido acercarnos a Dios y tener una relación íntima y personal con Él. Es lo que nos ha santificado permanentemente una vez lo aceptamos como nuestro Señor y Salvador.

La sangre de Jesús es, definitivamente, la mejor invitación que nos han podido hacer y queda en nosotras si la aceptamos y agradecemos, o ignoramos. Es una invitación que no requiere ser pagada de vuelta, pero que por amor decidimos agradecerla con nuestra obediencia.

Un gran abrazo a todas,

Carmen Rizzo (Guatemala)

Marzo 2016