Tienes parálisis espiritual y no te has dado cuenta

Frases-48

Leyendo sobre la parálisis física debido a que soy doctora, me doy cuenta que es una pérdida o disminución de la motricidad, esto haciendo que las personas queden inhabilitadas y con limitaciones, hasta el punto de permanecer postrado el resto de su vida y depender de ayuda para comer, limpieza, etc…esto me hizo pensar que, también podemos llegar a tener “parálisis espiritual”… ¡Si!… Si existe y la podríamos definir como “aquel que tiene la incapacidad de salir por sí mismo de la decaimiento espiritual, cautiverio o bloqueo mental”.

Es muy interesante entender el trasfondo del pasaje de (San Juan 5:1-5), donde se desarrolla la historia de un paralítico del lugar llamado Betesda, el cual llevaba 38 años postrado y en ésta misma condición esperaba por la ayuda de alguien que lo llevara hacia el estanque donde se agitaba el agua y la persona que lograba sumergirse quedaba sana de cualquier enfermedad. Ésta era la creencia y en éste mismo lugar se aglomeraba la multitud de enfermos buscando su sanidad.

-Un día Jesús pasando por ahí voltea su mirada hacia éste paralitico, personaje que a sus 38 años no había hecho ningún esfuerzo por salir de su limitación o enfermedad- Jesús le preguntó, si quería ser sano, a lo que él respondió que: “no tenía quien lo metiera en el estanque”, mostrando así su falta de interés o podríamos decir su falta de fe en que Jesús podía sanarlo…Pero Jesús en su soberanía y misericordia, hacedor de maravillas, quiso sanarle.

La diferencia del paralitico en (Lucas 5:17:26)… fue que buscó que le introdujeran desde el techo en su cama, haciendo que con éste acto el activara su fe y reconociera que Jesús era el Mesías, el dador de vida y que vino a buscar a los enfermos y no a los sanos, (Lucas 5:31); Jesús al ver su fe le dijo: “tus pecados te son perdonados, toma tu lecho y anda”. -accionó su fe, salió del sitio de conformidad, se arriesgó, reconoció su necesidad y recibió el oportuno socorro, sanidad que Jesús ya tenía para Él.-

Existen 3 tipos de personas, clasificadas dentro la  parálisis espiritual:

  1. Los primeros, reconocen su necesidad que tienen de Dios o de un milagro o incluso de sanidad y no hacen el esfuerzo para obtenerla o venir ante la presencia de Dios en acción de humildad.
  2. Los segundos, reconocen su necesidad, pero simplemente su comodidad, no les permite recibir sus bendiciones, porque no quieren hacer su parte (buscar) y quieren que Dios haga todo.
  3. Los terceros, no reconocen o no se dan cuenta que necesitan de Dios en sus vidas, ni hay un esfuerzo, simplemente su orgullo y autosuficiencia los aleja de la suficiencia, en Cristo.

… El Paralitico de Betesda correspondía a la clasificación número 3, que no quiere o no está dispuesto a buscar su sanidad, mientras que en los números 1 y 2, no hay un reconocimiento de su necesidad de Dios.

Vemos también el caso de Elías; gran profeta de Dios del Antiguo Testamento, que vio la gloria de Dios desplegada en el monte Carmelo y aun así se sintió desanimado… queriendo ocultarse por temor en una cueva, dudando que Dios estaba con el… y ¿sabes qué?…

Esto también nos pasa a nosotros, en ciertas situaciones de nuestra vida, cuando no queremos reconocer que necesitamos de la ayuda de Dios  y que necesitamos buscarlo… Sin embargo Dios que lo conoce todo y está consciente de nuestras debilidades, se acuerda que somos polvo y flaqueamos, (Génesis 18:27), y sabes… Él Señor envió un ángel para restablecer a Elías y le dijo: “Levántate y come, porque largo camino te resta”, (1 Reyes 19:7), y le invita a salir de la cueva, y le ministra luego en el silbo apacible, (1 Reyes 19:12).

El Señor busca que salgamos del sitio de comodidad, de estancamiento, de postración y vengamos a Él humillados, donde Él nunca nos despreciará.

Si queremos ser sanos (cuando me refiero a sanos, pienso que podemos ser sanos en muchas áreas de nuestras vidas) y salir del sitio de postración o conformidad de la parálisis espiritual. Debemos creer que somos más que vencedores y todo lo podemos en Cristo que nos fortalece, no olvidando que Jesús vino a dar su vida en rescate por sus ovejas y a renovar nuestra mente, cuerpo y alma, a través del sacrificio único y perfecto en la cruz del calvario, para que seamos libres en Él y llevar nuestras enfermedades cautivas a la cruz. No estamos solos… Él gran Yo Soy está con nosotros.

Porque otra vez os digo, que el que el Hijo libertare, será verdaderamente libre. 
(Juan 8:36 ).

Hecho con amor, Dios les bendiga

Raynilda Aviles

Islip, Ny, LI.

Abril 2016

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