Tu cuerpo no te pertenece

En la carta del apóstol Pablo a (1ª. Corintios 6:19), leemos la siguiente cita: ¿Acaso no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Pablo escribe a la iglesia de Corinto porque le había llegado cierta información que no estaban  haciendo las cosas correctas y toma cartas en el asunto.

No existía una pertenencia al Señor Jesucristo como Pablo esperaba, refiriéndose a la santidad de los corintios. Ellos practicaban conductas no agradables a la voluntad de Dios. Recordemos que el contexto de ellos era bajo la cultura griega y ellos veneraban al cuerpo humano. Hoy podemos ver hermosas esculturas de mármol en museos, una cerámica espectacular donde mezclaban el negro con el barro y eso hacía una obra de arte en los utensilios de cocina y adornos.

Hoy en día nosotras sabemos que nuestros cuerpos, han sido redimidos de la condenación que merecíamos como seres humanos, pero la Gracia de nuestro Señor nos dio libertad para ser instrumentos de su justicia y dar testimonio ante los demás. No es nada fácil seguir los mandamientos de Dios, somos humanos con errores, pero Él nos garantiza una vida eterna sin corrupción, ni pecado, ni mentira, ni engaño.

El sacrificio de Jesús nos limpió y pagó un precio incalculable que fue su vida por la nuestra, estábamos condenadas por la eternidad. Nuestra meta es estar unidas a Cristo, obedecer sus mandamientos, leer la Biblia; su Palabra que nos inspira y nos confronta. No somos dueñas de nuestros cuerpos, Él fue el creador, nos hizo a su imagen y semejanza. Imagínense… ¿Ser hechas a imagen de Dios?… Es algo indescriptible y en una perfecta armonía lo hizo funcionar. Nuestros cuerpos deben ser honrados para Él, no para satisfacción nuestra, porque las emociones son solo momentos que pueden ser agradables a nosotras, con consecuencias dañinas, pero el Señor nos ofrece una vida eterna a su lado por la eternidad, significa que es para toda la vida hasta el infinito, sin límite de tiempo. ¿No es eso emocionante?

Cuando hacemos mal uso de nuestros cuerpos, le hacemos daño sin pensarlo, nos provoca efectos a futuro, alguna enfermedad o psicológicamente nos perturba y nos puede atormentar un mal recuerdo de una aventura pasajera. Los corintios daban rienda suelta a sus deseos carnales, no habían entendido que sus cuerpos iban camino a la santidad. Pablo en el capítulo 5 les habla de la inmoralidad sexual, ese pecado manchaba la reputación de la iglesia y el apóstol estaba preocupado por lo que sucedía en la iglesia de Corinto. Estaban actuando según la carne.

En la actualidad no hay diferencia, se viven exactamente las mismas situaciones de aquella época. Debemos buscar la santidad y entender que nuestros cuerpos no nos pertenecen, son de nuestro creador y debemos honrarlo al hacer su voluntad y obedecer sus mandamientos. No podemos juzgar a nadie por lo que hace, no nos corresponde señalar a nadie, sino al contrario ayudar, aconsejar y acompañar al que lo necesite. No podemos ser espectadoras, seamos como Pablo, amoroso, dedicado a cuidar con afecto especial a miembros de la iglesia y aun a los que no lo son.

Si nosotras hemos sido justificadas, perdonadas y salvadas por el autor de la vida, nuestro Señor Jesucristo, es importante recordar que el abuso de libertad puede resultar en esclavitud y hoy en día todos quieren hacer lo que la carne los impulsa a hacer, solo tener momentos agradables, pero pueden llegar a ser una pesadilla a largo plazo.

Pablo recuerda que esto es un deber cristiano. Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. (Romanos 12:1,2). No olvidemos que nuestros cuerpos le pertenecen al Dios Creador y fuimos compradas con un alto costo en la cruz.

Ánimo en todo, seamos perseverantes y siempre estemos pendientes unas de otras.

Con el amor de Cristo

Lesbia de Tobías, Guatemala

Bella por Gracia

Septiembre 2018