Un llamado Real

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. (Marcos 16:15 RVR1960)

En el libro de Marcos vemos que Jesús nos está dando instrucciones de ir a predicar el evangelio, pero ¿Qué significa predicar? ¿Será que Jesús se estaba refiriendo a que todos tendríamos que estar detrás de un púlpito en frente de una iglesia?

La palabra predicar viene del griego kerusso, que significa proclamar, declarar, anunciar, o es también el mensaje de un heraldo. En los tiempos de los reyes se necesitaba un Kerux que era un oficial medieval que tenía a su cargo transmitir mensajes, un comunicador, un mensajero; era el  heraldo del rey o reina. La posición de un Kerux (heraldo o mensajero) era visto como un noble y alto privilegio en el reino; la posición de un heraldo le daba acceso directo al rey, el cual no cualquiera tenía en todo el reinado. Ser un heraldo del rey era un honor, un privilegio que iba más allá de ser profesional y tener un desempeño destacado.

El heraldo era llamado delante del rey para tomar notas del mensaje deseaba comunicar a su gente. Tenía que tomar notas cuidadosamente y poner atención a todo lo que decía el rey. Cuando el soberano terminaba de hablar, el heraldo podía preguntar si tenía alguna duda e indicar si estaba claro en todo lo que el rey había dado a conocer. El mensaje debía ser certero, porque este heraldo iba hablar en nombre del rey; no había oportunidad para errores.  El mensaje debía ser exacto y perfecto tal como el gobernante lo quería expresar a su pueblo.

Como cristianos debemos vernos como representantes de Jesús, como heraldos del Rey de reyes y Señor de señores, nuestro Jesús es el Rey Jesús y nosotros sus mensajeros aquí en la tierra. El nos dejó equipados con muchas herramientas pero sobre todo con su Espíritu Santo. Estamos equipados para ser heraldos del Rey Jesús y nuestro Rey, nuestro papá nos está encomendando transmitir su mensaje a su gente, a toda criatura, a todo su pueblo. Es una orden donde no podemos fallar tomando en cuenta lo siguiente:

  1. Nuestra vida es lo que debemos usar para predicar el evangelio, lo que decimos refleja a nuestro Rey Jesús.
  2. Es importante y esencial pasar tiempo a solas en la presencia del Señor, así podremos escuchar Su voz, Su palabra y capturar la esencia del corazón del Padre hacia sus hijos. Es un gran honor que Dios nos da al estar en su presencia, no lo tomemos como una tarea, no lo hagamos de mala gana ni ignoremos el llamado que Él ha dejado en nosotros. Oremos, adoremos, leamos su palabra, demos una pausa y escuchemos su voz. ¨Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano¨. Isaías 55:6.
  3. Luego de recibir el mensaje del Rey, hablemos con amabilidad y con amor, como que Jesús mismo está hablando con su pueblo cara a cara y en todo lo que digamos y actuemos hagámoslo para darle honor al Rey de reyes. No olvidemos que somos representantes de la imagen de Dios. ¨Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.¨ Gálatas 5:22-23
  4. Tu vida privada es tan importante como tu vida pública, no podemos ser dos o más personas diferentes dependiendo el ambiente en que estamos. Somos representantes de Dios y no podemos tener dos caras.
  5. Habla lo que Jesús te dice que hables, para saber esto debes regresar al punto uno y pasar tiempo con el Rey, cada día que te levantas es un día mas para recibir y transmitir Su mensaje.

Recuerda que es un honor y un privilegio que tenemos de predicar el evangelio, no lo tomemos por alto o ignoremos el llamado que Dios nos ha hecho, si necesitas reenfocar tu vida y tu vista, hoy es un buen dia para comenzar. Pregúntate a ti mismo cuál es el mensaje que Dios tiene para su pueblo y si no tienes la respuesta, regresa al punto número uno de este devocional. No te tardes mas en aceptar el llamado de realeza que Jesús nos ofreció con tanto amor. Se obediente desde el principio y muchas bendiciones de parte del Rey vendrán a tu vida y a los que te rodean.

Con mucho amor,

 

Marina Behel, Colorado

Julio 2018