Un nuevo amanecer – Me dejaron SOLA en el altar

Se oye horrible, algo que nunca se piensa que pueda pasar pero… es real y me sucedió a mí. un nuevo amanecer

Muchos pueden decir que cosa tan horrible, yo me deprimiría si me hicieran esto, que le pasa, nunca más me volveré a casar, todos los hombres son iguales etc.. Yo también hubiera pensado lo mismo, si mis ojos no hubieran estado puestos en Dios y en todo lo que tiene preparado para mí.

Todo empezó en la búsqueda del amor de mi vida, alguien que tuviera todo lo que yo pedía, todo lo que yo necesitaba, todo lo que yo quería. Y un día apareció, un chico guapo, caballeroso, romántico, profesional…pero le faltaba lo más importante, compartir los mismos intereses y valores cristianos que yo. Llegue a pensar que eso era lo más mínimo, que no imporba si llegáramos a tener hijos ellos elegirían que religión tener, no iba a afectar en nada, ya lo tenía todo preparado…cuan equivocada estaba.

En la palabra de Dios vemos en 2da Corintios 6:14 No formen yunta con los incrédulos. ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad? Esto quiere decir que no debemos unirnos con alguien que no comparte los mismos intereses, principios y valores que nosotros.

Yo ya sabía esto, pero no me importó, deje de lado todo lo que sabía, todo lo que había aprendido y me sumergí en una aventura en la cual pensaba que todo iba a salir bien, que si él me quería y yo a él todo iba a estar bien, pero no fue así porque en todo lo que hagamos debemos de poner a Dios en primer lugar, darle a Él el control de las cosas y que haga su voluntad en nuestras vidas y así él nos recompensará si le buscamos primero. Mateo 6:33.

En mi historia todo iba bien, empezamos un noviazgo aparentemente estable, me llevaba bien con su familia, el con la mía y todo el mundo estaba feliz de vernos juntos, de que todo estaba marchando bien. Pero ante los ojos de Dios no era así.

Cuando nos unimos con alguien que no comparte los mismos valores cristianos ni el mismo punto de vista en las áreas de la vida las cosas salen a favor de uno nada más, no a favor de los dos ni mucho menos a favor de Dios. Uno siempre va a dejar todo lo que ha aprendido y creído de lado con tal de agradar a la otra persona, para hacerla feliz y para que no se vaya a decepcionar de uno, y yo termine cediendo lo más importante para mí. Deje de lado todo lo que Dios me había enseñado y mi relación con mi novio crecía, hasta el punto que toda chica espera… Me pidió matrimonio.

Yo era la mujer más feliz del mundo, no cabía en mi felicidad, todos mis sueños, mis anhelos estaban por cumplirse y hacerse realidad. Como saben dije SI. Eso no era lo que Dios tenia para mí, no era el chico que Dios había elegido para mí, yo ni lo pensé, no lo sentí, no me importo. Inicie con los preparativos, mi primera despedida de soltera, ya tenía mi vestido, la sala, el equipo, la casa donde íbamos a vivir, la fecha se acercaba, hasta la bendición de nuestros padres teníamos y aquí me quiero detener un momento.

Muchas veces creemos que como a nuestros padres les fue bien haciendo ciertas cosas a nosotros nos va a pasar lo mismo si lo hacemos. Desde un principio esto fue lo que me alentó a darle rienda suelta a todo a seguir sin importar que a Dios no le agradaba. Pensé, si a mis padres les fue bien haciendo lo mismo, a mí también me va a ir bien. Lo que menos percibí fue que venía acarreando una especie de cadena que lo que yo tenía que hacer no era seguir el “ejemplo de mis padres” sino romper con esa cadena y empezar a hacer la Voluntad de Dios en mi vida. Dios con su enorme misericordia ha  bendecido a mis padres y les ha ido bien, a mi parecer, mis padres son aquellos que si tienen problemas los ocultan para que los hijos no se den cuenta, están dispuestos a luchar por su familia y a solucionar todo para tener una familia unida.

Pero Dios no quería que yo luchara contra algo sino que hiciera su voluntad para ser prosperada y bendecida con lo maravilloso que tiene para mí.

Me costó entender esto, todo marchaba bien hasta ese día…

Habíamos quedado en ir a ver la casa donde íbamos a vivir, el siempre muy puntual, llego una hora antes de lo acordado, me extraño un poco pero pensé, está muy emocionado y quiere que vayamos YA. Salí de mi casa muy contenta, el muy serio y frio, pregunte que le pasaba. Sus palabras fueron: “No me puedo casar contigo”.

El mundo se me vino encima, nunca pensé que me diría eso, empecé a llorar, él me decía que iba a estar mejor sin él, que alguien más estaba en su vida y no podía formalizar conmigo porque estaba enamorado de otra mujer. ¡¡¡Como iba a estar mejor sin el sí en ese momento era el hombre que yo amaba, con el que iba a empezar mi vida, mi futuro esposo!!

Se fue de mi casa, se fue de mi vida y a mí solo me quedo el corazón roto, hecho mil pedazos. Llore, llore y llore, mi familia solo podía consolarme y mis amigas apoyarme. Yo me sentía sola, abandonada… Un día me arrodille y dije ¡¡¡Dios!!! ¿¿¿Que paso??? No entiendo, hice lo mismo que mis padres, a ellos les fue bien, ¡¡¡porque a mi NO!! ¿¿¿Que hice mal???

Y aquí lo más importante…En lugar de enojarme con Dios y seguirle reclamando lo que me había pasado, decidí pedirle perdón por haberlo dejado de lado, por haberme olvidado de Él y me puse en Sus manos, le pedí que cuidara de mi corazón porque yo simplemente no podía cuidarlo, estaba demasiado roto… o me deprimía, me enfermaba y me decepcionaba de todos los hombres o me sumergía completamente en El y eso hice…

Dios vino y tomo cada uno de esos pedacitos de mi corazón y los empezó a unir, por supuesto no fue fácil, ni rápido. Dios usa al tiempo para sanar todas esas heridas, y mientras el tiempo pasaba mi corazón sanaba. Preparándome para lo que en verdad tenía para mí.  Jeremías 29:11

Las cosas que le pedí a Dios para sanar mi corazón fueron: Que mi corazón no se endureciera. No volver a ver a mi exnovio nunca más. Que cuando el verdadero amor llegara a mi puerta supiera identificarlo, muchos tocaron pero no eran los indicados, hasta que lo conocí a él. Un hombre conforme al corazón de Dios, alguien que pone a Dios sobre todas las cosas, alguien que me ama. Le doy tantas gracias a Dios por haber sanado mi corazón de una manera tan increíble. Si yo no lo hubiera dejado trabajar en mi vida esto no hubiera pasado.

La clave estuvo en darle el control a Dios, no apoyarme en mi propia opinión, en apartarme del mal, de lo que a Él no le agrada y buscar hacer Su voluntad. Proverbios 3: 5-7.

Pero…había algo que me faltaba, una última piececita  y creo que no es nada fácil pero lo hice y doy Gloria a Dios por ello porque fue lo que me liberó, me termino de sanar  completamente. EL PERDON alguien me dijo que para ser completamente libre debía perdonar a las personas que en algún momento me hicieron daño. No fue nada fácil pero aprendí que todos nos equivocamos y cometemos errores y que así como Dios perdona todos nuestros pecados y mando a su único hijo Jesús a morir por nosotros. ¿Quién soy yo para no perdonar? Así que con ayuda del Espíritu Santo lo perdoné. Perdoné todo ese sufrimiento que me hizo sentir, no directamente en persona claro está,  pero si en oración y sé que estoy preparada por si lo veo alguna vez y se da la oportunidad de hablar yo le diría: Estas perdonado… no te guardo rencor.

Y así fue como mi corazón sano completamente cinco años atrás, hasta el día de hoy.

Solo hay una cosa en la que mi ex novio tenía razón… Estoy mucho mejor sin él!!

Con mucho cariño,

Bella Anonima