Una dulce historia de amor – Segunda parte

Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos.  Juan 15:13

En la primera parte de este devocional, hicimos una remembranza de como Rut llega a la vida de Noemí y decide quedarse con ella y poner su fe en el Dios de Israel, dando como resultado la restauración de su familia política, mediante su unión con Booz, y aún más: llegando a ser parte del linaje de David y de Jesús.

A estas alturas me imagino que ya te sientes muy emotiva al recordar la historia o escucharla por primera vez, pero esto solo es el principio, porque lo que esta historia verdaderamente significa es lo siguiente:

  • En el mundo siempre hay un remanente que será luz y vivirá conforme a los principios que Dios ha establecido, haciendo una diferencia en un mundo lleno de maldad y desesperanza.
  • Dios es bondadoso y fiel con aquellos que deciden buscarle de corazón.
  • Al que tiene un corazón humilde, no importando su condición, Dios está dispuesto a perdonarlo y brindarle la vida eterna, el perdón de pecados, una nueva vida. Dios lo hizo con Rut pero también con Noemí, cuando ella decide nuevamente regresar a Belén y buscar allí el favor de Dios.  (Salmo 51:17)
  • Nuestro ejemplo como cristianas es más eficaz que miles de palabras ante aquellas personas que no conocen de Cristo, ya que es esto lo que les llevará a querer entregar su vida a Cristo y vivir esa misma vida.
  • Dios no hace acepción de personas, para Él todos los seres humanos somos importantes, solo está esperando que decidamos creer en Él y creerle a Él. Y permanecerá fiel a sus promesas. (Isaías 56:3-7)
  • Dios nunca dejará a sus hijos, le mostro a Noemí que cuidaba de ella a través de sus nuera Rut. (Salmo 37:23-25)
  • La historia es un cuadro de Cristo, en dónde Cristo se hizo hombre para poder entregar su vida para rescatarnos a nosotros, todos aquellos que hemos pecado, que le dimos la espalda a causa del pecado. Para poder redimirnos, ofrecernos el perdón de pecado, darnos nueva vida, vida eterna y restaurar la relación que habíamos perdido con el Padre. Cristo paga el precio de nuestra redención, eso se llama gracia inmerecida. (Efesios 2:8-9)

Es por ello que para mí se convirtió no en un cuento de hadas, sino en una verdadera historia de amor, una que fue real y que nos muestra la historia de amor más grande de la historia: el amor que Cristo ha mostrado a la humanidad: “13 Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos. 14 Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.” – Juan 15:13-14

¿Estás dispuesta a recibir este gran amor? Si es así, te invito a recibir a Jesucristo en tu corazón a través de un oración de fe:

Señor Jesús, reconozco que soy pecador(a), pero creo que Tu viniste al Mundo para morir por mis pecados y resucitar de entre los muertos, porque me has amado desde el principio.  Creo que eres el Hijo de Dios y anhelo vivir en tu amor, todos los días de mi vida.

Con amor,

Scarlett Zepeda

Guatemala

Abril 2019