Una mesa, cuatro sillas

Frases-36Me imagino tu cara al leer el título de éste devocional, debes estar pensando que seguro se equivocaron y quién sabe qué mandaron ésta semana. Pero tranquila que nadie se equivocó, el título de éste devocional lo escribí intencionalmente, y aunque al principio te parezca que no tiene sentido, al terminar de leerlo  veras que Dios  habló a tu vida y podrás identificarte conmigo.

Este año ha sido un poco… bueno bastante difícil para mí. Dios me ha estado llevando por un nuevo proceso para enseñarme a depender de Él de manera real. Y es que normalmente decimos que confiamos y dependemos de Él, pero ¿Es esto realmente cierto? Pues yo pensaba y decía que sí pero Dios me mostró a finales del año pasado que eso no era del todo real o verdadero en mi vida. Sí hay cosas en las que confio en Él pero hay otras cosas en las que prefiero confiar en mí, en mis fuerzas, mis habilidades, mi conocimiento o mis recursos.

En ésta oportunidad Dios decidió llevarme en una aventura para probar mi dependencia hacia Él. La aventura implica muchas cosas nuevas, muchas cosas difíciles pero sobretodo, implica que yo no tenga el control de las cosas ni tampoco conozca todos los detalles. Lo que para mí es muy importante porque me encanta tener todo planificado y bajo control (creo que eso ya se los he contado antes). Sin embargo, he podido ver el respaldo, el cuidado y al amor de Dios a lo largo de todo el proceso.

Hoy quiero contarte un testimonio de esto: la aventura de Dios para mí implica mudarme a otro país para seguir estudiando, soy venezolana y llevo 5 años viviendo en Guatemala, o sea que ya he pasado por eso de la mudanza antes. Pero ésta vez fue diferente, tenía muchas cosas que vender (antes solo las dejé en casa de mis papás) y tenía muy poco tiempo para hacerlo. Entonces decidí hacer una «venta de garaje «. Puse la fecha, le avisé a todos mis conocidos y todo estaba listo, pero sinceramente yo tenía miedo de que no pudiera vender todas mis cosas en tan solo un fin de semana. Estuve orando por ese día y pidiéndole a Dios que me ayudara a vender todo, de manera que al lugar donde tenía que mudarme temporalmente no tuviera que llevarme cosas grandes sino solo mi ropa y cosas personales. También oré para que el Espíritu Santo me ayudara a poner los precios correctos de manera de bendecir a otros pero que también pudiera recolectar suficiente dinero para la travesía que estoy por emprender.

El día que escogí para la venta fue un sábado, pero para mi sorpresa desde el viernes ya había empezado a vender muchas cosas. El sábado se fueron la mayoría de las cosas y el domingo un poco más. Yo había quedado con la dueña del apartamento de entregárselo el día miércoles a las 11:00 am, ese día en la mañana solo me quedaba por vender mi juego de comedor, una mesa y cuatro sillas. Oré y le pedí nuevamente al Señor que me ayudara porque no quería llevarme nada grande y le dije: «yo sé que tú puedes hacerlo». A las 9:00 am hablé con mi jefe para que me prestara un carro grande para poder llevarme la mesa, le dije: «lo único que no he vendido hasta ahora es el comedor». Yo seguía creyendo que Dios podía hacerlo pero también tenía que hacer lo que estuviera a mi alcance. Para no aburrirte con la historia, a las 10:30 am llegó la vecina de al lado a mi casa, me dijo que hasta ese momento se había enterado de la venta y que quería ver qué tenía. Le dije que sólo me quedaba la mesa y las cuatro sillas, la vió, me preguntó el precio y en menos de cinco minutos hicimos negocio. Un momento antes de que yo entregara el apartamento Dios respondió mi oración y pude vender lo único que me quedaba, la mesa y las cuatro sillas. Solo tuve que ayudar a mi vecina a llevarlas al apartamento de al lado y llamar a mi jefe para darle las gracias y decirle que ya no necesitaba el carro.

Este es sólo un ejemplo de lo que Dios ha hecho por mí durante ésta aventura. Yo no podía creerlo, aún cuando yo misma se lo había pedido. Ese día me sentí tan especial y tan amada por mi Padre, sentí su cuidado y su respaldo, lloré de la emoción y cada vez que lo recuerdo me siento igual.

El proceso no ha terminado, aún tengo muchos retos por delante pero cada vez que me entra la duda o el desánimo me repito una y otra vez: «acuérdate de la mesa y las cuatro sillas». Dios es fiel y escucha y responde nuestras oraciones en el momento perfecto, ni antes ni después. Hoy quiero animarte a que no dejes de creer en lo que El te ha prometido, no dejes de creer que recibirás lo que le estás pidiendo. Solo recuerda que es en Su tiempo, porque nadie sabe mejor qué es lo que necesitas y nadie conoce mejor cuándo lo necesitas que tu Padre Celestial, tu Creador, quien te diseñó y te preparó para vivir la mejor vida que puedas imaginar, esa que Él escribió en Su libro desde antes de la fundación del mundo.

«Así que les digo, sigan pidiendo y recibirán lo que piden; sigan buscando y encontrarán; sigan llamando, y la puerta se les abrirá. Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta.» (Lucas 11:9-10 NTV)

Bella: Sigue creyendo y confiando porque mientras más confíes en Dios, más te sorprenderá. Oro para que Dios te permita ver Sus milagros en tu vida y las respuestas a tus oraciones hacerse realidad mientras crece en tí un corazón agradecido. Un abrazo con mucho cariño.

Fabiola Colmenarez

Venezuela