Vida santa en Semana Santa

Hemos sido llamados hijos de Dios porque nos ha adoptado y pagado un alto precio. Al llegar la Semana Santa, podemos recordar cómo sucedió esa muerte tan cruel pero también como al tercer día resucitó, y ahora, Jesucristo está sentado a la diestra de Dios Padre.

¡Jesús es vencedor! Que amor tan genuino de Dios para la humanidad porque siempre tiene el control y tiene el plan maestro para demostrar cuánto nos ama.  Jesús se entregó sin pecado alguno y murió por todo el mundo a cambio de darnos libertad.

El acto de morir en la cruz representa redención. Jesús se entregó completamente por amor, misericordia y bondad. Nos ha amado y gracias a sus heridas somos salvos. Su muerte y resurrección nos dio el regalo de vida eterna y por su sangre derramada nos dio vida en abundancia e identidad en Cristo, y por ello, ahora somos llamados hijos de Dios.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16

¡Te imaginas a un padre tan amoroso que siempre quiere lo mejor para sus hijos! Así es Dios nuestro padre celestial; nos cuida, protege, busca agradarnos, sorprender a sus hijos. Nos da vida en abundancia aún sin ser merecedores de tal acto de entrega. Por eso, Dios es merecedor de toda alabanza y adoración, ¡siempre!

¡Jesús resucitó! “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.” 1 Corintios 15:20

Vivamos la Semana Santa en llevar una vida santa, que sea agradable a Dios, renovándonos y pidiendo perdón por los pecados así como evitar cometerlos nuevamente y buscando ser mejores personas cada día. Busquemos la presencia del Espíritu de Dios mediante la adoración, alabanza, oración, leer la Biblia y congregandonos; esas son formas que nos guían al camino correcto bajo la certeza que Dios tiene el control y nos lleva a cumplir  los propósitos y promesas que tiene para cada uno de nosotros.

“Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.” Gálatas 5:24

Finalmente, tengamos presentes los dos mandamientos que Jesús nos ha dejado: “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”Mateo 22: 36-39

Por amor y agradecimiento al sacrificio que Jesucristo hizo por nosotros, decidamos llevar una vida santa en Semana Santa y el resto de nuestras vidas.

Sonríe, Dios te ama.

Sharon de Guatemala