El poder de la sangre

Y tomando el pan, dio gracias, lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. Lucas 22:19

Tomar ¨Santa cena¨ es un acto de obediencia y una herramienta que Dios dejó para que la usemos y para que traigamos a memoria el sacrificio que hizo Jesucristo por cada uno de nosotros. Cuando menciono usar esta herramienta, me estoy refiriendo a tomar la santa cena siempre que podamos y estemos dispuestos, no solamente esperar el domingo que la tomaremos cuando vayamos a la iglesia. Tenemos permiso de Jesus de realizar este acto de fe en casa, ya sea solos o bien en familia. 

La sangre del cordero tiene poder, pero a veces olvidamos o bien no sabemos qué podemos realizar este acto de fe por nuestra parte en nuestros hogares, solo necesitamos un poco de fe, un poco de jugo de uva y panito para declarar las palabras de Jesús que aparecen en 1 Corintios y orar que nuestro hogar y familia son cubiertos con la sangre del cordero, y en ese mismo tiempo orar y creer por milagros de sanidad como los que Jesus realizó cuando estaba en la tierra. No olvidemos que Jesucristo es el mismo de ayer, de hoy y por lo siglos, el que fue, el que es y el que ha de venir. 

Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;  y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. 1 Corintios 11:23-26

También cabe mencionar que antes de que tomemos la santa cena, nos presentemos delante del Señor en oración, pidiendo perdón y arrepentimiento por nuestros actos y pensamientos de pecado, y él es justo y bueno que nos perdona y nos redime para que no tomemos la santa cena de una manera indigna sino presentables delante del que lo dio todo por nosotros en la cruz. 

Oremos: Padre amado, vengo con un corazón agradecido porque diste a tu único hijo por nuestro pecado. Intercambiaste lo mejor que tenías por lo peor que te podíamos ofrecer. Gracias por adoptarnos y hacernos parte de tu familia, gracias Jesús por tu amor diario derramado en nuestras vidas. Eres el amado de mi corazón. En el nombre de Jesús.

En el amor del Señor,

Marina Behel

marzo 17, 2026