Antes de que Jesús dejara la tierra y ascendiera al cielo, se reunió con sus discípulos, quienes lo habían acompañado durante los últimos tres años de su ministerio. Mientras partían el pan y compartían, Jesús les pidió que continuaran el trabajo que él había empezado. Las primeras palabras de Jesús en el evangelio de Marcos fueron: diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. Marcos 1:15
Estas palabras anuncian la llegada del Reino de Dios. Jesús nos invita a arrepentirnos, dejar nuestros pecados atrás y creer verdaderamente que él es nuestro único y suficiente salvador. Se los anuncia a sus discípulos, antes de darles una de las más valiosas instrucciones de sus vidas. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Marcos 16:15
Estas instrucciones son conocidas como “la gran comisión”. A través de ellas, Jesús nos asignó un llamado. Este llamado consiste en contarle a todas las personas las buenas nuevas del evangelio. Nosotros hemos sido transformados por el amor de Jesús. Es por el sacrificio de su único hijo que hemos sido salvados y se nos ha dado una nueva vida. Este es el mensaje esencial de las buenas nuevas.
A medida que vamos fortaleciendo nuestra fe, debemos de compartir el amor de Jesús con otras personas. Esto puede significar un gran reto para muchos. Personalmente, este fue uno de los miedos que pude vencer con la ayuda de Dios y constante oración. El mundo actual tiene prioridades muy diferentes a la de la vida cristiana. Por esto, a veces nos sentimos “desplazados” o “fuera de lugar” por no seguir las reglas del mundo. Es aquí en donde la gran comisión se vuelve vital en nuestro día a día. Jesús nos dice en la biblia que no basta solamente con leer y entender su palabra. El paso más importante es ponerla en práctica. No hay mejor manera de poner en práctica la palabra de Dios que compartiéndola.
En ocasiones podemos pensar que no somos capaces de cambiar nuestro entorno, o que no vale la pena intentarlo. Sin embargo, alguien cercano a nosotros, un compañero de trabajo, de clase, algún familiar puede que necesite conocer a Jesús más que nunca. Como dice la palabra:
Jesús les dijo a sus discípulos: «Son muchos los que necesitan entrar al reino de Dios, pero son muy pocos los discípulos para anunciarles las buenas noticias. Por eso, pídanle a Dios que envíe más discípulos, para que compartan las buenas noticias con toda esa gente.» Mateo 9:37-38
Nosotros tenemos la oportunidad de ser esos discípulos que sean luz para los demás. Fuimos enviados a este mundo para cumplir el propósito de multiplicar el amor de Dios hacia los demás. Hay muchas personas allá afuera que necesitan salvación. Necesitan escuchar una palabra de aliento, acercarse a Jesús para que sepan que son amados incondicionalmente. Es por esto por lo que debemos reflejar el amor de Dios con cada cosa que hacemos. Dejemos que la luz de Cristo se refleje a través de nosotros, para que podamos atraer a más personas a su reino.
Un reto que podemos aplicar esta semana: Inicia una conversación con alguien acerca de Dios. Escúchalos con atención y recuerda que Dios los ama tal como son. Hazles saber que tienen un padre que los ama. Esto puede marcar la diferencia en la vida de esa persona. Si el evangelio ha cambiado tu vida verdaderamente, ve y díselo a todas las personas que puedas.
Oración: Señor, gracias por el regalo de la salvación. Gracias porque desde que te conocí, has transformado mi realidad de manera extraordinaria. Te pido que me des el coraje, la sabiduría y las palabras correctas cuando se me presente la oportunidad de contarle a alguien sobre ti. Ayúdame a ser ese discípulo que anuncia las buenas nuevas a los demás, para que puedan seguirte y entrar en tu Reino. En el nombre de Jesus, Amén.
Con amor, Ximena Chavarría
